LA INICIATIVA, AL MANDO

Hace unos meses, desde un operador del sector de la distribución, escuchaba una crítica generalizada hacia los medios de comunicación. “Es que vosotros sólo habláis de lo negativo”, venía a decir. Y no le faltaba razón. No obstante, al menos en nuestro caso, aplaudimos las buenas noticias y, en esta ocasión, las buenas iniciativas que permitirán acercarse al futuro con expectativas y no con la inquietud que predomina en la actualidad.

En este sentido, se aplaude la nueva estrategia de Grupo El Árbol que, tras adquirir Galerías Primero, no se ha olvidado de sus raíces. No sólo no se ha olvidado, sino que ha procedido a fortalecerlas. La compra del operador aragonés ha cambiado la dimensión del grupo dirigido por Juan Pascual, pero los cimientos siguen siendo los mismos y se debe invertir también en ellos. Así, el grupo ha cambiado el modelo de establecimiento, su imagen corporativa y su política comercial, que premia la fidelidad del cliente y se adapta a los tiempos que corren. Gracias a todo ello, El Árbol gana en robustez y sus raíces se aferran con más fuerza a la tierra, pues no basta con lucir la copa más frondosa. Esta idea se ha captado y se ha tomado la iniciativa correspondiente.

El cambio en el modelo de establecimiento por parte de El Árbol pretende hacer valer eso que suele llamarse experiencia de compra. Ganarse al cliente con un local moderno sin perder funcionalidad, modernidad y comodidad, frescura y sencillez.
 
Son ya varios los operadores que han tomado decisiones de esta índole y no siempre se trata de grandes compañías, sino que incluso hay pequeñas empresas que manejan diversos proyectos de esta índole. Un ejemplo es la también vallisoletana Supermercados La Salve, un distribuidor con un volumen de ocho millones de euros de facturación que quiere dar un paso adelante en este 2010 en este aspecto.
 
La nueva política comercial de El Árbol, entre otras cosas, premia algo tan importante como la fidelidad. Este tipo de acciones, como las realizadas a través de la tarjeta de fidelización, gusta a los clientes, que se ven recompensados en muchas ocasiones con descuentos directos para su beneficio. El Árbol refuerza este aspecto, al tiempo que adapta su estrategia comercial a los tiempos que corren y tiene previsto realizar a lo largo de 2010 diversas campañas y promociones.
 
La fidelización es una acción comercial que todavía tiene camino por recorrer en nuestro país. Sin embargo, es sabido que se trabaja intensamente en este aspecto. Así, valga como ejemplo Pascual Hermanos, que puso en marcha recientemente, aunque de momento de forma modesta, su nueva tarjeta de fidelización. Los primeros resultados son satisfactorios y la acogida ha sido muy buena explican desde tierras burgalesas.
 
En cuanto al cambio de imagen corporativa de El Árbol, ésta debe ser el símbolo de ese antes y después que ha supuesto la compra de Galerías Primero. Debe ser también el símbolo de los cambios realizados en materia de política comercial y experiencia de compra. Frescura y precio son los pilares sobre los que se ha asentado este cambio de logotipo.
 
Otra buena iniciativa es la de Mercadona en el terreno laboral. En el pasado número de Distribución Quincenal, desde esta misma columna, se alertaba de que uno de los grandes retos del sector de la gran distribución era el mantenimiento del empleo. Un directivo de un distribuidor comentaba mientras estas líneas tomaban forma que el gobierno debe acometer reformas estructurales y se quejaba de que ninguno de los partidos políticos tomaban la iniciativa, ni desde La Moncloa, ni desde la oposición. Sin embargo, mientras a los políticos se les enciende la bombilla, se pueden tomar distintas determinaciones para afrontar retos como el del empleo. Así, se aplaude que Mercadona se comprometa a crear al menos un millar de puestos de trabajo en los próximos cuatro años. La buena marcha de la compañía valenciana permite recoger sus frutos en forma de nuevos puestos de trabajo.