ECONOMÍA, GUERRA DE PRECIOS Y MARCA BLANCA

Hace poco se han conocido los datos de la economía europea en el tercer trimestre del año. Datos que, en su conjunto, pueden calificarse de positivos teniendo en cuenta que suponen la salida oficial de la recesión de Europa.

Así, la eurozona ha crecido un 0,4% en los meses veraniegos, mientras que la Europa a 27 lo ha hecho en un 0,2%. Cabe destacar, además, que dos de las locomotoras europeas, como son Francia y Alemania también han puesto en negro sus números y son ya dos trimestres consecutivos de crecimiento en ambos países. Otra gran economía europea, como es Italia, también está en positivo tras haber crecido un 0,6%. Sin embargo, la nota negativa la ponen el Reino Unido, con una caída del 0,4% y España, cuyo PIB se han contraído en el tercer trimestre un 0,3%.

Si el dato de la economía española ya es preocupante, más lo es aún la previsión de la Comisión Europea sobre el paro en España, ya que habla de un continuo crecimiento del desempleo hasta alcanzar el 20,5% en 2011 y califica de "espectacular" una tasa de paro juvenil que en el pasado mes de septiembre sufría el 41,7% de los trabajadores en ese renglón demográfico. Este aumento del paro tendrá su reflejo en la caída de la renta de las familias y, por tanto, en su gasto, lo que tendrá una repercusión directa en la actividad del sector retail y en la demanda, lo que hará que la recuperación económica sea aún más lenta.

Precisamente, el Índice del Comercio al por Menor del mes de septiembre, publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), vuelve a reflejar una disminución de comercio a precios constantes del 3,4%, disminución que se queda en el -2,4% si excluimos las estaciones de servicio. Por tipo de productos, las ventas de productos alimenticios han caído un 2,4%, mientras que los no alimenticios lo han hecho en un 2,5%.

Como medidas para luchar contra esta caída de los datos de consumo, la distribución está embarcada en una conocida guerra de precios. Guerra que en cierta medida inició Mercadona a finales del pasado ejercicio, y a la que según ha declarado recientemente su presidente, Juan Roig, pretende dar otra vuelta de tuerca con una nueva bajada de precios.

Sin duda, la marca de la distribución es una de las principales herramientas que ha utilizado la distribución para abaratar la cesta final de los consumidores. Y parece que las diferentes campañas por mejorar la imagen de estos productos han dado sus frutos. Así lo refleja un reciente estudio de TNS, realizado para El Gran Premio a la Innovación: el Producto del Año, cuyos ganadores se darán a conocer el próximo diciembre, en el que se indica que el 49,5% de los españoles prefiere productos de marca blanca porque son más baratos, aunque sean menos innovadores. La encuesta refleja también los nuevos hábitos de compra familiar, ya que el 60,4% de los encuestados reconoce que ahora compra más productos por su precio y se fija menos en si son innovadores. A pesar de esto, un 58% admite que las innovaciones las realizan las marcas del fabricante.

Por otro lado, consciente de la importancia de conceder la capacidad de elección al consumidor, y quizá como un elemento más de diferenciación frente a Mercadona, Carrefour ha anunciado su intención de no superar una cuota del 30% de su marca propia. En el mismo sentido se han expresado, en sendas entrevistas publicadas en este número, los máximos responsables de Caprabo y Covirán, que abogan para sus establecimientos, por tener un mix de marcas donde la marca propia no supere, en ningún caso, el 30%.