Un 34,5% de las licencias concedidas para el comercio minorista corresponden a la distribución de alimentos y bebidas, porcentaje que ha disminuido durante los últimos años, aunque, no obstante, los establecimientos cuentan con un mayor tamaño.
Este es uno de los datos ofrecidos en el informe Alimentación en España 2007. Producción, Industria, Distribución y Consumo, publicado por la Empresa Nacional Mercasa, en colaboración con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Este completo informe, que analiza de forma integral el sector de la alimentación en España, ofrece datos significativos sobre en qué sentido se han movido tanto la producción como la distribución española en el último año. Algunas pinceladas sobre los datos básicos que se presentan el estudio, y que se encuentran desarrolladas de forma amplia en páginas interiores, destacan que el índice de ventas minoristas de alimentación tuvo una evolución favorable durante 2006, aunque con oscilaciones.
Con respecto al consumo alimentario, el estudio destaca que se ha producido un incremento del 5,3% con respecto al año anterior, incremento que ha sido especialmente destacable en los hogares (+5,7%). Los productos que se asocian con la calidad (alimentos saludables y sanos) o con el ahorro de tiempo (rápidos y cómodos de preparar) han sido los que más han aumentado su consumo durante 2006.
Dos circunstancias aparecen como condicionantes a la hora de analizar la evolución el mercado alimenticio español. Por un lado, los cambios demográficos que se vienen experimentado en los últimos años y cuya línea principal se dirige hacia el crecimiento del número de hogares por encima de lo que lo hace la población, o lo que es lo mismo, que los hogares cada vez tienen menos miembros. Por otro lado, que el consumo alimentario se encuentra condicionado por las diferentes características que tienen los individuos que realizan la demanda, esto es, el tamaño de la población donde residen, el número de personas que forman parte del hogar o la presencia o no de niños en la familia, entre otras.
Con todos estos condicionantes, en términos medios, los hogares españoles realizan 17 visitas al mes a los establecimientos de alimentación con un ticket medio de 16,9 euros, que corresponde a la adquisición de 9,5 artículos de alimentación.
Con respecto a los hábitos de compra, uno de los principales datos que destaca el informe es la fidelidad del consumidor español hacia los productos de alimentación y bebidas. La elección de un establecimiento para la compra se realiza principalmente en función de la proximidad, calidad, buenos precios, variedad de los productos y atención al cliente, de forma principal. Por otro lado, también indica que, como media, el consumidor español utiliza 3 horas y 5 minutos a la semana para comprar productos de alimentación, y que con respecto a los horarios comerciales, el 86,2% de los consumidores consideran que son adecuados tal y como están actualmente establecidos.
Por último, el informe enumera una serie de aspectos en los que deberían mejorar los establecimientos de alimentación para ofrecer un mejor servicio a los clientes. Estos serían aumentar la rapidez en cajas, más ofertas, mejores precios, variedad de productos y atención al cliente.

