La edición 2010 de Alimentaria calienta ya motores, cita para la cual hemos preparado un número especial previo con entrevistas y reportajes. El denominador común en ambas entrevistas, realizadas a J. Antonio Valls, director de Alimentaria, y Mario Migueláñez, director general de Migueláñez, S.A., es la vocación exterior. Buscar fuera lo que no hay, de momento, dentro. Esto es, negocio.
España continúa en recesión, estancado en un fondo cada vez más solo y con unos pocos vecinos con los que nos avergüenza que nos comparen. Faltan estímulos y faltan ideas, sobran discursos y sobran peroratas en el atril del Congreso de los Diputados. En España seguimos a oscuras, todo lo contrario que fuera de nuestras fronteras, donde poco a poco se va saliendo de la crisis. Repito, poco a poco, pero van saliendo. Así que, como reza el dicho, “Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña”.
Hemos tenido la oportunidad con motivo de la próxima celebración de Alimentaria 2010 de entrevistar al organizador por un lado y a un expositor por otro. Dos caras de la misma moneda. En el caso de la organización, J. Antonio Valls, director de Alimentaria, ha hecho hincapié en la apuesta del salón por ganar participación y relevancia fuera de nuestro país, pues la internacionalización es y será una de las patas sobre las que se debe sostener el crecimiento del certamen barcelonés. Las estimaciones de la organización, que ha dedicado un 30% más de presupuesto a promoción exterior, hablan de 1.200 expositores internacionales de 75 países y 36.000 visitantes foráneos. Valga como ejemplo la presencia asiática, uno de los mercados más deseados, que tendrá una gran importancia con países como China o India consolidando su presencia en el salón, mientras otros como Corea o Singapur se estrenarán.
Si la internacionalización es importante para el propio certamen, también lo es para sus expositores, por la oportunidad de promoción de las empresas y las posibilidades de hacer negocios. Toda herramienta que ponga de su parte Alimentaria para facilitar contactos comerciales será de gran valor y utilidad, pues son muchos los mercados atractivos para las empresas españolas que estarán presentes en la cita de la Ciudad Condal, como por ejemplo Norteamérica, Asia o el Golfo Pérsico.
Estas regiones son las idílicas para Mario Migueláñez, director general de todo un referente en el sector de la confitería como Migueláñez, S.A., que volverá a estar presente en Alimentaria y, en esta ocasión, por duplicado. Para Mario Migueláñez no hay duda, el crecimiento de la empresa en los próximos años procederá de la exportación. Con esa vocación, hizo la maleta y se marchó a Colonia, a la feria ISM, la más importante del mundo en confitería, con la esperanza de atrapar en su red algunos mercados. En espera de una valoración por su parte durante la celebración del salón, para la compañía madrileña decisiones como la de acudir a Alemania resultan grandes pasos, muy significativos dentro de su vocación de crecer y que va a hacer de la exportación una de sus máximas de cara al futuro. Aunque la exportación era un paso que estaba predestinado en el camino de Migueláñez, la crisis actual ha acentuado su relevancia. Vaya, que ha llegado en el mejor momento. Como siempre, toda dificultad supone una oportunidad.
Fuera de nuestras fronteras, hay grandes oportunidades para crecer. Cabe recordar que ya no somos la España del “vente para Alemania, Pepe”, sino la de un gran país con vocación de crecer en el extranjero. No acudimos a Alemania para comer, sino para crecer. Y con la crisis actual, no queda otra de momento.