BOTELLAS DE VINO CUADRADAS

El amplio salón donde se celebró la presentación de resultados de Mercadona parecía un aula magna. Apareció el “profesor”, Juan Roig. Con porte, avanzó hacia el atril, donde impartió la lección. Teorías como la de Brad Pitt o la Cuadratura del Círculo se fueron sucediendo en una clase con ejemplos prácticos, donde se puso de manifiesto que dos céntimos de precio final es lo que separa un envase de panecillos en el que se ve el producto, de aquel en el que aparece una fotografía del panecillo. Las botellas de aceite, por su parte, se han vuelto cuadradas en sustitución de las circulares, mientras que los frascos de cristal han perdido protagonismo en beneficio de los de plástico. Así pues, que nadie se extrañe que el año que viene “veamos botellas de vino cuadradas”.

Los periodistas/alumnos sonreímos. ¿Una broma?. En absoluto. Una total y clara confirmación de la declaración de intenciones que Roig propugnó el año pasado, que no es otra que trasladar ahorro al “jefe” a partir de la optimización, la eficacia, el devaneo de sesos y una pizca de originalidad.

Sin embargo, el ahorro de costes no es suficiente. Hay que reducir márgenes, hay que sacrificar beneficio. Todo sea por “el jefe”, pues el cliente es quien manda, una afirmación de perogrullo, pero que da la sensación que a veces se olvida producto de la relajación. Juan Roig ya había avisado el año pasado que el beneficio previsto a causa de las políticas comerciales y económicas a desarrollar sería la mitad del logrado en el ejercicio 2008. Es decir, que las ganancias pasarían de 320 millones de euros a 160 millones de euros. Pues no, previsión errónea. El beneficio ha sido de 270 millones de euros. El descenso previsto del 50% se ha quedado en un 16%. Dejo en manos del lector ver la botella medio llena o medio vacía.
 
Por otro lado, en cuanto a la subida del IVA, Mercadona ya ha avisado que sólo admitirá alzas de precios justificadas, según avisó Juan Roig a sus interproveedores. Está por ver si las empresas trasladarán a sus márgenes o al precio la subida de impuestos. La ministra de Economía, Elena Salgado, ha hecho una de tantas predicciones que suele realizar este gobierno (y que nunca aciertan), y considera que la mitad de las empresas no repercutirá la subida del IVA al precio.
 
Independientemente de cómo se traslade esta medida, hay que rechazar de plano su puesta de largo. En un momento en el que la economía está necesitada de estímulos, resulta que el gobierno pone un inhibidor. Poner piedras en el camino no es una medida acertada. A la subida del IVA ya le llegará su momento, pero éste aún no ha llegado, hay que recuperar la demanda, que ésta vuelva al redil, y medidas de esta índole no hacen sino entorpecer su camino, ahondar en la herida de las empresas y que el propio gobierno se tire piedras contra su propio tejado.
 
Otro de los razonamientos acertados de Mercadona es aquél de que el céntimo sí importa. No hay que irse a Valencia para comprobar una actitud que tiene toda su lógica y razón en los tiempos que corren. Basta con comprobar cómo aquellas monedas de 1, 2 o 5 céntimos que antes inundaban cajitas o vaciabolsillos en nuestros hogares son aprovechadas ahora para pagar un café o utilizadas en la compra en el supermercado.
 
Por otra parte, conviene hacer una breve mención a la creciente aceptación de la franquicia como vía de crecimiento en la gran distribución. A la apuesta total de Carrefour, entre otros operadores, se une ahora Sabeco con su modelo Simply y un pequeño distribuidor andaluz local como es Super Jarocal. Cada vez son más los adeptos a la franquicia dentro de la alimentación, a pesar de que este segmento está bastante monopolizado por el canal horeca, que suma prácticamente un tercio de las ventas de los establecimientos franquiciados en nuestro país.