El Willy HIFI · Nuevo sound bar en Madrid

Cócteles, vinilos y alta fidelidad. Un bar pensado para escuchar

El Willy HIFI abre en el barrio de Justicia como una respuesta tranquila a una pregunta cada vez más pertinente. Qué ocurre cuando la música vuelve a ocupar el centro del espacio social. Inspirado en los Jazz Kissa japoneses y en la nueva generación internacional de listening bars, propone una experiencia deliberada. Aquí la música no acompaña. Se escucha. 

El sonido 

El sistema de sonido ha sido concebido como una pieza arquitectónica más del espacio. Desarrollado junto a IFAUDIO, empresa argentina especializada en alta fidelidad, incorpora altavoces fabricados en madera e integrados de forma discreta en el diseño, calibrados específicamente para las proporciones, materiales y acústica del local. 

No busca volumen, sino claridad. No pretende impresionar, sino acompañar durante horas sin fatiga. 

La música se reproduce exclusivamente en vinilo. Un formato que preserva matices y capas sonoras que a menudo se diluyen en la distribución digital. La profundidad, la textura y la respiración de cada grabación se perciben con mayor claridad. En El Willy HIFI el sonido no se impone. Se despliega con calma, invita a afinar el oído y a quedarse un poco más. 

La música
La programación transita por jazz, soul, funk, disco, hip hop y broken beats. Más que géneros, son estados de ánimo. 

El bar cuenta con residencias estables que definen su identidad sonora. Fede Crew, DJ argentino afincado en Madrid con más de una década trabajando en vinilo, construye sesiones que parten del funk y el hip hop y evolucionan con naturalidad hacia territorios más amplios, siempre desde la narrativa y el detalle. 

Fabian Legari, mixólogo con amplia trayectoria internacional y responsable del diseño de la carta de cócteles del lugar, es también residente con sets que navegan entre el jazz, los sonidos afro y latinos y el groove contemporáneo. Su aproximación es orgánica y sensible al espacio, con una selección que prioriza textura, profundidad y coherencia sonora. 

Anthonius Atlas completa las residencias con sesiones centradas en el disco, el groove y el house soulful, incorporando influencias afro y latinas en un formato abierto que invita al movimiento sin perder elegancia. 

Junto a las residencias, la cabina acoge selectores invitados cuidadosamente elegidos, perfiles con criterio propio que amplían el paisaje sonoro manteniendo coherencia con la identidad del lugar. 

La música en El Willy se vive de distintas maneras. Puede ser una escucha relajada cualquier día entre semana al comenzar la tarde, una conversación acompañada de un disco bien seleccionado. O puede transformarse en noche de baile los fines de semana, cuando el ritmo sube y el espacio cambia de energía sin perder sofisticación. La transición es orgánica. El pulso se adapta al momento. 

El espacio 

Interiorismo por Cantiera Estudio 

El interiorismo acompaña desde la contención. Firmado por Cantiera Estudio, el proyecto parte de una idea clara. La arquitectura debe sostener la experiencia sin imponerse. 

Madera natural, cuero, bronce y vinilos construyen una atmósfera cálida y precisa. La iluminación baja en tonos sepia elimina distracciones y favorece la concentración. Cortinas pesadas en gamas tierra suavizan el sonido y envuelven el espacio. 

La cabina se integra en el conjunto. No es escenario, es parte del paisaje. Los altavoces dialogan con la arquitectura y la barra acompaña sin interrumpir la línea visual ni acústica. Cada material responde a una función sensorial. Reducir el ruido visual para que la música ocupe el centro. 

La barra
La carta de cócteles ha sido diseñada por Fabian Legari, DJ residente y figura clave en la identidad del proyecto. Con una trayectoria internacional en coctelería de autor entre Argentina y Barcelona, ha desarrollado recetas propias y colaborado con grandes grupos del sector desde una aproximación técnica y sensorial. 

Su doble rol no es anecdótico. Fabian entiende un cóctel como entiende una sesión en vinilo. Equilibrio, progresión y tensión bien medida. Cada ingrediente cumple una función. Cada ajuste responde a una intención. 

La propuesta se centra en cócteles signature desarrollados en la casa, trabajados durante días hasta alcanzar el balance preciso. Entre ellos, el Q’Arda Troya, una mezcla de tequila y mezcal con piña caramelizada, pimentón amarillo, miel de jalapeño, yuzu y togarashi. El Pecado Concebido, con whisky, Frangelico, melón y albaricoque. O el Mejor Vestido, que combina bourbon, ron, vermouth de cerezas elaborado en casa, pera y escamas de coco. Creaciones con estructura clara y capas bien definidas, donde el riesgo está sostenido por técnica. 

La barra se acompaña de platos livianos y bien pensados, construidos a partir de producto seleccionado y tratados con precisión. Destacan las ostras Gillardeau con aliños de jerez, asiático o pepino, las anchoas San Filippo y una tabla de quesos cuidadosamente afinados. Una carta breve que acompaña la coctelería sin competir con ella. 

Los fundadores
Detrás de El Willy HIFI están Santiago y Luis, dos socios con trayectorias complementarias. Santiago aporta experiencia en emprendimiento hostelero. Luis, una relación sostenida con el mundo de la música y la cultura del vinilo. 

Ambos compartían la sensación de que en Madrid faltaba un espacio donde la escucha fuese el centro, como ya habían visto en otras ciudades. 

El nombre surge de forma sencilla. La conversación sobre abrir un lugar así empezó escuchando un disco de Willy Crook. El guiño quedó. El proyecto también.
El Willy HIFI nace de esa intuición compartida y de la voluntad de hacer las cosas con criterio, sin exceso y con una identidad clara. 

Una forma de estar 

El Willy HIFI propone otra manera de habitar la noche en Madrid. Escuchar con atención. Conversar sin ruido. Bailar sin exceso.
Un lugar donde cada decisión responde a una misma idea. Hacer las cosas bien.