La comercialización en 2025 se situó en 173 millones de litros en 2025, un 3,8% menos, en un contexto de evolución hacia un consumo más moderado, selectivo y vinculado a nuevas ocasiones de consumo Las bebidas espirituosas mantienen un fuerte vínculo con la hostelería, que concentra el 58,6% del volumen comercializado y sigue siendo un espacio clave de socialización y convivencia La internacionalización se presenta como una de las principales vías de crecimiento sectorial, alcanzando un valor de 1.510 millones de euros en exportaciones La inflación ha elevado significativamente los precios en España, acumulando subidas de entre el 20% y 30% en los últimos cinco años, afectando a toda la cadena de valor e impactando negativamente en los costes.
Espirituosos España ha presentado los principales datos del Informe Socioeconómico del Sector de Bebidas Espirituosas 2025 en el marco del Congreso Nacional de Bebidas Espirituosas, celebrado en Alicante, un encuentro sectorial que ha reunido a empresas, administraciones y agentes vinculados a la cadena de valor para analizar los retos y oportunidades de una industria en plena transformación.
El sector de bebidas espirituosas en España cerró 2025 en un contexto marcado por la transformación de los hábitos de consumo, la evolución de las formas de ocio y socialización y una mayor sensibilidad del consumidor hacia la moderación, el bienestar y la capacidad de elección. Así, según los datos del informe, la comercialización se situó en 173 millones de litros, lo que supone una caída del 3,8% respecto al año anterior. Esta evolución se enmarca en una tendencia generalizada en los mercados maduros: el consumidor no abandona la categoría, pero consume de forma diferente, con menor frecuencia, mayor planificación del gasto y una preferencia creciente por propuestas vinculadas a la calidad, la experiencia y la ocasión de consumo.
Lejos de reflejar una pérdida de atractivo sectorial, este ajuste de volumen confirma la evolución hacia un modelo de consumo más moderado, selectivo y orientado al valor. La demanda no desaparece, sino que se transforma, abriendo nuevas oportunidades para aquellas categorías, formatos y propuestas capaces de responder a un consumidor que quiere más opciones, más información y mayor capacidad de elección.
En términos económicos, la inflación ha sido también un factor relevante en la evolución de la comercialización de bebidas espirituosas. En los últimos cinco años, los precios en España han acumulado subidas de entre el 20% y el 30%, afectando a toda la cadena de valor e impactando negativamente en los costes. Este contexto ha condicionado tanto la actividad de fabricación y comercialización como las decisiones de consumo, reforzando la evolución hacia patrones más selectivos, planificados y orientados al valor.
“El mercado está cambiando y el sector está cambiando con él. La caída del 3,8% en volumen debe leerse dentro de una transformación más amplia de los hábitos sociales, del ocio y de la propia relación del consumidor con las bebidas con contenido alcohólico. Hoy el consumidor bebe menos veces, pero elige mejor, y eso abre una oportunidad clara para seguir generando valor a través de la innovación, la calidad, la hostelería, la internacionalización y nuevas opciones de consumo más ligadas a la experiencia de consumo”, ha señalado Bosco Torremocha, Director de Espirituosos España.
En este contexto, el sector continúa demostrando una notable capacidad de adaptación. La innovación se consolida como uno de los principales ejes de crecimiento, especialmente a través de nuevos formatos, nuevas ocasiones de consumo y alternativas de baja o nula graduación. Destaca especialmente el comportamiento de los Ready to Drink, que crecieron un 21,1% en 2025, muy por encima de la evolución general del mercado, reflejando la demanda de formatos más flexibles, convenientes y adaptados a nuevos estilos de vida.
Del mismo modo, las categorías low alcohol y 0,0 ganan peso dentro de la estrategia de innovación de las compañías, en respuesta a un consumidor que busca mayor libertad de elección y alternativas adaptadas a distintos momentos, necesidades y preferencias de consumo. La moderación se consolida como una oportunidad para generar valor, ampliar la oferta y reforzar la relación del sector con consumidores cada vez más conscientes y exigentes.
Los licores, whisky, ginebra y ron concentran el mayor volumen comercializado
Por categorías, los licores se situaron como la principal categoría en volumen en 2025, con el 24,9% del total comercializado. Les siguieron el whisky, con el 22,2%; la ginebra, con el 16,6%; y el ron, con el 15,3%.
El resto del mercado se distribuyó entre brandy —6,9%—, vodka —5,2%—, anís —4,8%—, Ready to Drink —3,1%— y tequila —0,9%—. La evolución por categorías muestra un mercado diverso, con comportamientos diferenciados y con nuevas oportunidades vinculadas a formatos emergentes y a la adaptación a nuevas ocasiones de consumo.
La hostelería mantiene su papel central en la socialización y el modelo mediterráneo
Las bebidas espirituosas mantienen un vínculo especialmente estrecho con la hostelería, que continúa siendo el principal canal de comercialización. En 2025, el canal hostelero concentró el 58,6% del volumen comercializado, frente al 41,4% correspondiente a alimentación.
Este peso evidencia la profunda conexión del sector con la vida social y con el modelo mediterráneo de convivencia. Bares, discotecas, pubs, cafeterías, restaurantes y hoteles no solo son espacios de consumo, sino también lugares de encuentro, socialización y experiencia compartida.
Se observa una consolidación en la tendencia hacia el consumo diurno frente al nocturno. Momentos como el aperitivo, el brunch y el afterwork han ganado popularidad entre los consumidores.
Además, el consumo fuera del hogar tiene un impacto relevante en términos de valor. El gasto medio anual per cápita fuera del hogar se sitúa en 52 euros, frente a los casi 9 euros del consumo doméstico, lo que refuerza la importancia de la hostelería como canal de generación de riqueza, empleo y valor añadido.
Un sector con fuerte implantación territorial y peso económico
El sector de bebidas espirituosas mantiene una presencia significativa en el conjunto del territorio nacional. En 2025 se elaboraron 322 millones de litros de bebidas espirituosas en España, de los cuales 149 millones se destinaron a la exportación.
La industria cuenta con más de 3.800 centros de producción, alrededor de 3.500 destilerías artesanales y un tejido empresarial formado mayoritariamente por pequeñas y medianas empresas, que representan el 80% del sector. Esta capilaridad territorial convierte a las bebidas espirituosas en una actividad especialmente vinculada al medio rural, a las materias primas agrícolas, a la preservación de tradiciones productivas y al desarrollo económico local.
España se mantiene, además, como el sexto productor de bebidas espirituosas de la Unión Europea, con una amplia tradición elaboradora y con indicaciones geográficas de gran importancia social, económica y cultural.
La internacionalización, vía estratégica de crecimiento
La internacionalización continúa siendo una de las principales palancas de crecimiento futuro para el sector. En 2025, España exportó bebidas espirituosas por valor de 1.510 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 4,7% interanual. Esta cifra representa el 28,3% del total de ventas internacionales de bebidas y en torno al 2% del total de exportaciones agroalimentarias españolas.
En términos de volumen, las exportaciones también crecieron un 7,7%, hasta superar las 718.000 toneladas. Las bebidas espirituosas contribuyen, además, al saldo positivo de la balanza comercial española, con un superávit de alrededor de 253 millones de euros, que ha registrado una tasa de crecimiento anual acumulativa del 26,8% desde 2019.
Francia, Filipinas, Italia, Alemania, Grecia, Portugal, Países Bajos, Reino Unido y México figuran entre los principales mercados de destino, reflejando la capacidad de las bebidas espirituosas españolas para competir internacionalmente no solo por su calidad, sino también por su origen, tradición, innovación, cultura gastronómica y vinculación con la Marca España.
Compromiso social, sostenibilidad e información al consumidor
La transformación del sector también se apoya en su compromiso histórico con la responsabilidad social, la sostenibilidad y la información al consumidor. Durante los últimos 25 años, el sector ha destinado más de 30 millones de euros a campañas de prevención, formación y sensibilización orientadas a promover un consumo adulto, responsable y moderado, así como el consumo cero en menores, conducción, embarazo y otros contextos de riesgo.
Iniciativas como “Menores ni una Gota”, “Los Noc-Turnos” o “Tú Sirves, Tú Decides” reflejan una apuesta sostenida por la prevención, la educación y la colaboración con administraciones, familias, profesionales sanitarios, universidades, hostelería y entidades sociales.
En materia de sostenibilidad, el sector continúa avanzando hacia modelos de producción más eficientes y circulares. Actualmente, el 93% de los residuos sólidos de las fábricas se recicla, una tasa que ha seguido creciendo desde 2008. Las compañías trabajan además en la reducción del consumo de agua y energía, la valorización de subproductos, el uso de materias primas agrícolas de forma sostenible y la reducción del impacto ambiental de los envases.
Asimismo, el sector refuerza su compromiso con la transparencia y la información al consumidor a través del etiquetado digital, incorporando herramientas como los códigos QR para ofrecer información ampliada sobre ingredientes, valores nutricionales, sostenibilidad y consumo responsable.
Una evolución hacia más valor, calidad y capacidad de elección
El Informe Socioeconómico 2025 constata que el sector de bebidas espirituosas se encuentra inmerso en una etapa de transición. El consumidor bebe menos veces, pero elige mejor; busca más calidad, más experiencia, más información y una oferta más diversa.
En este nuevo escenario, el futuro del sector pasa por la innovación, la diversificación, la premiumización, la internacionalización y la capacidad de generar valor añadido, manteniendo al mismo tiempo su compromiso con la moderación, la responsabilidad y el modelo mediterráneo de socialización.
“España cuenta con activos extraordinarios para afrontar esta transformación: empresas sólidas, marcas reconocidas internacionalmente, una estrecha vinculación con la hostelería y la gastronomía, una fuerte implantación territorial y una capacidad demostrada para innovar. El reto no es solo vender más volumen, sino generar más valor para el consumidor, para la hostelería, para los territorios y para la economía española”, ha concluido el director de Espirituosos España, Bosco Torremocha.




