Los vecinos consideran que la construcción del nuevo supermercado generará molestias acústicas y problemas de circulación en una zona no suficientemente preparada para la instalación de un espacio comercial de estas características, mientras desde la compañía se muestran abiertos al diálogo para minimizar las molestias derivadas de la construcción del supermercado, que cuenta con el visto bueno del Ayuntamiento de Madrid.
El nuevo Mercadona que la compañía tiene previsto instalar en la madrileña calle de Estocolmo, en el barrio de Las Rosas, dentro del distrito de San Blas-Canillejas, ha puesto en pie de guerra a los vecinos de la zona, llegando a vestir sus ventanas con pancartas contra la construcción de este nuevo espacio comercial, aprobada recientemente por el Consistorio madrileño.
Entre las protestas de los residentes, señalan que los alredededores del futuro supermercado no están preparados para la instalación de un espacio de estas características. Los vecinos consideran que su ubicación, en una calle de un único sentido, no es la idónea teniendo en cuenta el flujo de vehículos que implica el funcionamiento de este tipo de establecimientos, por lo que prevén que se deriven molestias en la circulación y ruidos que puedan perturbar su descanso.
Por otra parte, también existen voces que opinan que la instalación de esta compañía afecta directamente al valor de su zona de residencia, que consideran devaluado por la presencia de la firma valenciana.
Desde Mercadona, por su parte, afirman que la empresa ha cumplido estrictamente con la legalidad, aunque se muestra abierta a mantener un diálogo con los vecinos de la zona para minimizar las posibles molestias derivadas de la construcción del nuevo centro.
Actualmente, Mercadona cuenta ya con un supermercado a poco más de un kilómetro de esta nueva ubicación, en la calle Butrón.


