La orquestación de la IA se perfila como el nuevo desafío de las empresas de retail y gran consumo

La inteligencia artificial ha dejado de ser una tecnología experimental para convertirse en una herramienta cada vez más presente en las organizaciones. Sin embargo, el reto ya no reside en incorporar soluciones de IA, sino en conseguir que estas trabajen de forma coordinada con los datos, sistemas y procesos de negocio de las compañías.

Las previsiones apuntan a una aceleración de esta tendencia. Según Gartner, el 40% de las aplicaciones empresariales incorporará agentes de inteligencia artificial antes de que finalice 2026, frente a menos del 5% que lo hacía en 2025. Paralelamente, McKinsey señala que, aunque el uso de la IA ya es mayoritario en el ámbito empresarial, todavía son pocas las organizaciones que han logrado desplegarla a escala corporativa.

En opinión de Isaac Bosch, fundador de eComm360 y autor del libro Orquestación de sistemas IA, el principal obstáculo ha cambiado de naturaleza. «La cuestión ya no es disponer de modelos avanzados, sino gobernar cómo la IA accede a la información, qué herramientas utiliza y qué acciones puede ejecutar dentro de la empresa», sostiene.

La experiencia de eComm360 en más de un centenar de proyectos de integración entre plataformas de comercio electrónico y sistemas de gestión empresarial muestra que muchas iniciativas de inteligencia artificial generan grandes expectativas iniciales, pero encuentran dificultades al conectarse con catálogos, precios, inventarios, CRM, ERP o plataformas logísticas de forma segura y trazable.

Esta situación resulta especialmente relevante para las empresas de retail y gran consumo, donde la gestión de información en tiempo real y la coordinación entre múltiples sistemas resulta crítica. Los agentes de IA comienzan a desempeñar un papel cada vez más relevante en áreas como la gestión de catálogos, el pricing dinámico o la automatización de operaciones de eCommerce, aunque su despliegue exige establecer mecanismos de gobernanza y control que eviten la toma de decisiones descontextualizadas.

La seguridad, los permisos de acceso y la trazabilidad de las acciones ejecutadas por la inteligencia artificial se perfilan así como algunos de los grandes retos de la nueva fase de adopción tecnológica. En este escenario, las compañías que están obteniendo un retorno de la inversión tangible son aquellas que han logrado integrar la IA dentro de sus procesos de negocio, conectándola de forma segura con sus sistemas corporativos y definiendo claramente las reglas bajo las que opera.

La siguiente etapa de la transformación digital parece, por tanto, menos vinculada a la incorporación de nuevas herramientas y más orientada a la capacidad de las organizaciones para orquestar y gobernar el ecosistema de inteligencia artificial que ya comienza a formar parte de su actividad diaria.