El 2017 ha comenzado con un ligero crecimiento de las ventas dentro del mercado del Gran Consumo, con un incremento acumulado del 1% hasta el mes de febrero, según los datos presentados en el último informe 'InfoScanCensus' elaborado por la consultora IRI Worlwide.
Si el pasado mes de diciembre cerraba el 2016 con un notable aumento de ventas del 4,6%, impulsado por la campaña navideña, el informe de IRI Worlwide sitúa los niveles de crecimiento del sector en el 0,4% en el mes de enero, aumentado hasta un 1,6% el pasado mes de febrero. La recuperación de la demanda es el principal impulsor de la buena marcha del sector, ya que el nivel de precios se ha mantenido sin variaciones significativas.
Crecimiento de los productos frescos
Si analizamos la evolución del mercado según sus diferentes categorías, el sector de alimentación seca y bebidas ha mejorado sus ventas un 1,6% durante los pasados meses de enero y febrero y un 1,1% en lo que va de año, concentrando el 53,5% de la facturación agregada. El consumo de estos productos se incrementó un 1,7%, mientras sus precios se mantuvieron estables. Los mejores resultados le corresponden a la alimentación seca y las bebidas, con un aumento de ventas del 2,2% en enero y febrero de 2017.
Durante los primeros meses del año, la demanda de productos frescos creció un 2,1%, a la vez que su precio se encarecía alrededor de un 0,9%, mejorando un 3% su facturación dentro del mercado nacional. Si tenemos en cuenta el acumulado anual, los productos frescos han mejorado sus ventas un 2,1%, convertidos en las grandes estrellas de la cesta de la compra y en uno de los principales caballos de batalla de la distribución en su lucha por ganarse a los exigentes consumidores modelados por la crisis. Este tipo de productos representan una importante partida dentro del presupuesto de la compra, con casi un 30% de la inversión de los españoles realizada a través de la Gran Distribución.
Dentro de los alimentos frescos se sitúan los segmentos que más han incrementado su facturación en lo que va de año: platos cocinados y precocinados (+6,7%) y congelados (+7,9%), seguidos de los artículos de puericultura (+8,5%). En el otro extremo, la leche y los derivados lácteos mantienen su tendencia decreciente, perdiendo más de un 4% de sus ventas.
Avance de la perfumería moderna
La droguería y perfumería de Gran Consumo experimentó un retroceso del 0,7% en sus ventas durante los meses de enero y febrero del presente año, acompañada de una caída del 0,4% en el consumo. Un comienzo del año con ventas a la baja, continuando con la tendencia reflejada en el acumulado anual, con descensos de facturación de un 0,5%. Este tipo de productos de droguería, perfumería e higiene suponen el 15,8% de las ventas totales del canal de Gran Consumo.
Sin embargo,cabe destacar la buena marcha de las ventas de perfumería y droguería moderna dentro del canal especializado. Este tipo de establecimientos facturan ya el 23,3% de las ventas de productos de cosmética, perfumería y droguería de Gran Consumo, aunque los hipermercados, supermercados y autoservicios siguen representando el canal de venta mayoritario, con un76,7% de la facturación del sector.
Canales preferentes
El supermercado de tamaño grande se consolida como el canal de distribución más habitual. Según los datos de IRI, este formato acumula el 49% de las ventas agregadas del sector, con un crecimiento del 2,8% en lo que va de año. El supermercado de tamaño mediano obtiene una cuota del 23%, mejorando un 0,1%. Sin embargo, los supermercados pequeños, con un 12,3% de las ventas, registraron un retroceso del 0,2% en sus ventas, y los hipermercados, con un 15,6%, fueron los principales perjudicados, perdiendo un 2% de su facturación respecto a los doce meses anteriores.
Cuotas de ventas autonómica
El informe de IRI Worldwide incluye también un interesante desglose de ventas por comunidades autónomas, ofreciendo una radiografía del consumidor del Gran Consumo en el mercado español. En el acumulado anual hasta febrero de 2017, las regiones con mayor facturación fueron Andalucía, con un 18,1%; Cataluña. con un 16,9%, Comunidad de Madrid, con un 1,2%; y Comunidad Valenciana, con un 12,2% del total de las ventas nacionales en Gran Consumo. Estos datos indican claramente cuatro focos principales dentro de la distribución española por ventas facturadas, con una red de distribución amplia y consolidada.
A la cola se sitúan comunidades como La Rioja, con un porcentaje del 0,7%; Navarra, con un 1,4%; y Cantabria, con una cuota de mercado del 1,5%. El resto de comunidades mantienen una cuota del mercado en valor que oscila entre el 5% y el 2%. Estas regiones cuentan con redes comerciales menos abultadas que en los cuatro grandes focos mencionados anteriormente, pero precisamente por eso ofrecen mayores márgenes de mejora y suponen nuevas zonas de expansión para aquellos operadores que han ido consolidando poco a poco su implantación en sus respectivas regiones o zonas de influencia.
Esta distribución de cuotas de ventas por comunidades autónomas nos muestra un mapa sin demasiados cambios respecto al pasado año en lo que se refiere a los principales focos de actividad, pero el informe también nos ofrece información sobre el ratio de crecimiento de ventas en las diferentes regiones. Así, el acumulado anual de 2017 nos muestra que las comunidades autónomas que más expandieron su cuota de ventas durante los últimos meses fueron Baleares y Aragón, con incrementos del 4,4% y el 4%, respectivamente; seguidas por Madrid, que continúa creciendo a un ritmo del 3,5%. La mayoría de comunidades mantienen una cuota de ventas estable, con ligeros crecimientos al alza de pocas décimas percentuales.
Finalmente, perdiendo ventas respecto a los doce meses anteriores, encontramos a las comunidades de La Rioja, con un descenso del 1,1% en su facturación regional; Extremadura, que pierde un 0,6% de sus ventas; Cataluña, con un retroceso del 0,4%; y Castilla-La Mancha, donde las ventas también descendieron alrededor de un 0,2%.
Nivel promocional y marcas blancas
Durante el pasado mes de febrero, las ventas en promoción realizadas a través de estos establecimientos supusieron el 17,9% de las ventas totales. A lo largo del pasado 2016, las ventas promocionales oscilaron entre el 18% y el 19% -con la única excepción del mes de agosto, con un 17,8%-, siendo los meses de junio y diciembre los de mayor peso de este tipo de ventas, que llegaron a alcanzar cuotas del 21,3% y el 22,8%, respectivamente. Una vez pasadas las fiestas navideñas y la temporada de rebajas, el primer mes de 2017 cerró con un 18,5% de ventas correspondientes a promociones.
Por otro lado, la marca de fabricante sigue creciendo ligeramente por encima de las marcas de distribución, manteniendo las mismas tendencias que en 2016. Hasta el pasado febrero, el total acumulado sitúa en el 43% el porcentaje de las marcas blancas dentro de las ventas totales. Este ratio descendió el pasado mes de diciembre hasta un 39,6%, el nivel más bajo en un año con valores medios alrededor del 42%.
El hipermercado resulta el canal más marquista, con un 19,7% de sus ventas correspondientes a marcas de distribuidor, frente al 47,3% de los supermercados. También en el caso del canal online encontramos un perfil de consumidor más interesado por marcas concretas, con una clara preferencia por las marcas de fabricante y las innovaciones.
En el acumulado anual, las marcas de distribución mejoraron su facturación un 0,5%, mientras que en el caso de las marcas de fabricante esta mejora de ventas se amplía hasta el 1,4%. Si tenemos en cuenta las diferentes categorías de productos, las marcas de fabricante ganaron un 1,8% de cuota de ventas dentro del sector de alimentación y bebidas, mientras las marcas blancas mantuvieron sus ventas en niveles similares a ejercicios anteriores. En el caso de los productos frescos, durante los primeros meses del año las marcas de fabricante crecieron un 1,4%, frente a un 2,8% en el caso de las marcas de distribución.
Finalmente, dentro del sector de droguería y perfumería, la diferencia entre marcas blancas y de fabricante se amplía, debido fundamentalmente al aumento de la demanda de productos de gama superior. En este caso, las marcas blancas experimentaron un retroceso de ventas del 1,3%, mientras las marcas de fabricante mejoraron su facturación un 0,2%.


