La huella hídrica, por ejemplo de un pantalón, puede oscilar entre los 688 litros si para su fabricación se ha utilizado fibra lyocell y los 3.117 litros en el caso de confeccionarse con algodón.
La industria textil ha comenzado a sumarse a la iniciativa emprendida por El Corte Inglés y la Fundación Botín para evaluar la huella hídrica de la producción de tejidos, con el fin de buscar fórmulas que la reduzcan. Este menor consumo de agua se puede conseguir desde el inicio de la producción de la materia prima a emplear para la fabricación de las fibras, hasta el empleo de unas tecnologías más eficientes en los procesos de tintura y acabado de los tejidos. La fase de obtención de la fibra supone entre un 94,2% y un 99,5% de la huella hídrica final.
El Corte Inglés y la Fundación Botín, que lleva más de 15 años investigando cuestiones relacionadas con el agua, han establecido un sistema de medición del consumo de agua en los procesos de elaboración y producción de tejidos, para constituir una metodología estandarizada de aplicación en la industria textil y así optimizar el uso de este recurso natural. Mediante este sistema -en el que también ha participado Aitex (Instituto Tecnológico Textil, con sede en Alicante)- se ha elaborado un estudio en el que se ha evaluado la huella hídrica de una selección de artículos producidos en tres de las principales empresas proveedoras de tejidos para El Corte Inglés. Las empresas estudiadas han sido Tejidos Royo, Tavex y Textil Santanderina, que han aportado los inventarios de procesos y consumos, así como los datos de vertido.
En los resultados obtenidos, la huella hídrica de un pantalón osciló entre los 688 litros en el caso de estar elaborada con fibra lyocell y los 3.117 litros en el caso de estar confeccionado con algodón. La fase de obtención de la fibra supone entre un 94.2% y un 99.5% de la huella final. La variabilidad en el resultado final introducida por el origen de la fibra es mayor que la variabilidad en la huella del proceso industrial.
El proyecto emprendido por El Corte Inglés y la Fundación Botín se enmarca dentro de una política medioambiental que pretende promover el consumo responsable y sostenible de los recursos, y la adecuada gestión de los residuos. En este sentido, El Corte Inglés redujo entre 2010 y 2011 un 8,25% las emisiones de gases de efecto invernadero y un 10,60% el consumo de agua, gracias a la mejora de las instalaciones y a los cursos de formación y sensibilización dirigidos al personal y a los clientes.


