La asociación SDDR para España lista para liderar la implementación del SDDR más complejo de Europa

• La Asociación reúne en Madrid a más de 200 profesionales de empresas líderes cuando se cumple un año de su puesta en marcha • La iniciativa cuenta ya con más de 50 empresas pre adheridas al sistema las cuales suponen la mayor parte de los envases de bebidas puestos en el mercado • Las empresas destacan que, pese a la incertidumbre regulatoria, el sector ha decidido avanzar y prepararse • El sector reclama un marco de certidumbre regulatoria y un calendario claro, así como entender que estamos ante un proceso sumamente complejo y que requiere tiempo • Garantizar la simplicidad del modelo y poner el foco en el consumidor, claves para el éxito del proyecto

Coincidiendo con su primer año de actividad, la Asociación SDDR para España, que cuenta ya con más de 50 empresas pre adheridas a su sistema, siendo la iniciativa con mayor número de envases preadheridos al modelo, ha celebrado hoy en Madrid una jornada en la que se han dado cita más de 200 profesionales de empresas líderes del sector.

El acto ha servido para reafirmar el compromiso de la Asociación con el impulso en nuestro país de un Sistema de Depósito, Devolución y Retorno eficiente, eficaz, adaptado a nuestra realidad y, en palabras del secretario general de la Asociación -Antonio Romero- “de todos y para todos”. La Asociación lleva un año trabajando intensamente con un objetivo claro: implementar con éxito en España el SDDR más complejo de Europa.

El acto se ha abierto con la participación de Marta Gómez Palenque, directora general de calidad y evaluación ambiental del Ministerio para la Transición ecológica y el Reto Demográfico. La directora ha señalado que “desde el Ministerio se es consciente de la dificultad que supone crear desde cero una nueva infraestructura capaz de gestionar en nuestro país miles de millones de envases, así como de la complejidad técnica y financiera que ello conlleva. En este contexto, reiteramos la plena disposición y colaboración con todos los agentes implicados, así como la existencia de un marco normativo que aporta seguridad jurídica tanto a las autorizaciones de los sistemas como a su implantación. Asimismo, insistimos en la importancia de no perder de vista que seguimos teniendo un problema ambiental que resolver y que es necesario mejorar la gestión de los envases que se ponen en el mercado, desde la recogida hasta el reciclaje, pasando por los datos, un aspecto que se encuentra actualmente en el centro de muchas de las acciones previstas de coordinación, control y seguimiento.”

La jornada ha contado también con una mesa redonda en la que Elena Aldana  (directora de relaciones institucionales y sostenibilidad de Carrefour), Virginia Muriel (directora de sostenibilidad de García Carrión), Carlos Pérez (director del  área Legal de Euromadi) y Ana Isabel Martín (responsable de asuntos públicos de Calidad Pascual) han analizado los avances que el proyecto ha experimentado a lo largo de este año, gracias a la labor de los diferentes grupos de trabajo creados.

En ella, Elena Aldana ha destacado la importancia de continuar trabajando para aterrizar la operativa, además de “mantener el foco en el consumidor y garantizar la simplicidad del modelo”, para conseguir el éxito del mismo. En su opinión, el escenario al que se enfrentan las empresas y las implicaciones que éste tiene para ellas está más claro que hace un año, pero aún con muchas lagunas que trabajar y solventar para conseguir un SDDR eficiente y eficaz en costes y resultados.

Desde Calidad Pascual, Ana Isabel Martín, cree que hay que seguir trabajando para reforzar el consenso sectorial, dialogando con las administraciones y colaborando con transparencia.

Por su parte, Carlos Pérez ha hecho hincapié en que, pese a la incertidumbre regulatoria, el sector ha decidido avanzar y prepararse pero que, para llevar a cabo inversiones, los proyectos de esta magnitud necesitan garantías.

Virginia Muriel, la directora de sostenibilidad de García Carrión ha centrado su intervención en la necesidad de seguir avanzando en la definición operativa del sistema mediante un análisis técnico que permita identificar variables alternativas y establecer un alcance viable y eficiente, sin incluir el cartón para bebidas, en línea con el resto de los países que ya cuentan con SDDR. Además, ha subrayado que actualmente existe una base técnica mucho más sólida que hace un año y que el análisis de experiencias internacionales ha aportado aprendizajes valiosos adaptados al contexto español.

Tras la mesa redonda de empresas, Clara Ruscalleda (gerente de PwC) y Fernando Antolín (socio de PwC) – empresa encargada de realizar el estudio de la puesta en marcha del sistema y del desarrollo técnico y económico del mismo- han destacado la complejidad operativa del modelo. Hay que tener en cuenta que España deberá gestionar 17.000 millones anuales de envases de bebidas de un solo uso de PET y aluminio (un 40% de PET y un 60% de aluminio) y que en el país hay más de 500.000 puntos de venta de bebidas con diferentes realidades. En ese sentido, han incidido en la importancia de prestar especial atención a las “zonas calientes” dada la gran cantidad de envases que deben gestionar pero también a las necesidades de la  España vaciada, ya que hay que dar cierta “universalidad” al sistema.

También han hecho hincapié en la importancia de la escucha activa y transparencia que se está llevando a cabo por la Asociación para que las necesidades de todos los implicados, en pro del cumplimiento de objetivos,  sean consideradas en el planteamiento del modelo.

La experiencia portuguesa a análisis
Como cierre de la jornada, el presidente de SDDR para España, José María Bonmatí, y el presidente de Volta-SDR Portugal, Leonardo Mathias, han intercambiado impresiones sobre el modelo portugués, así como sobre los desafíos que plantea la implementación del sistema en España.

Leonardo Mathias ha sido contundente al afirmar que Portugal ha tenido que arrancar antes del tiempo que considerábamos razonable y eso ha requerido grandes sobreesfuerzos y a veces, equivocaciones.
“La experiencia europea nos dice que menos de dos años para poner en marcha un sistema es poco tiempo, y que para poner en marcha el sistema es necesario que se cuente previamente con todas las garantías, es decir licencia y legislación”.

Por ello, ha indicado, “hay que exigir a la administración garantías que permitan trabajar con seguridad jurídica, pues las empresas necesitan certeza para comenzar a invertir. Y, para ello, también es importante la existencia de un modelo único y universal”.

Leonardo Mathias ha señalado la complejidad de implentar el sistema en España ya que, según ha afirmado “en Portugal tenemos 90.000 establecimientos mientras que, España, tiene 500.000”.

El presidente de SDDR para España, José María Bonmatí, ha declarado que en España se está trabajando con rigor pese a la incertidumbre y ha querido poner en valor el dialogo permanente con la administración y los esfuerzos de las compañías, No obstante, ha precisado que la incertidumbre actual complica enormemente la puesta en marcha de inversiones.

Aun así, en opinión de José María Bonmatí “es necesario que las empresas mantengan el pulso. Trabajar ahora en el desarrollo no supone comenzar antes con la puesta en marcha, supone, que tenemos que tomar las decisiones que tocan en cada momento, porque 2029 está muy cerca y el proyecto tiene una gran complejidad”. Con respecto a 2026 ha indicado que “primero hay que garantizar la seguridad jurídica y luego hablemos de plazos. Pero, sobre todo, evitemos el retraso por el retraso”.

José María Bonmatí ha concluido con tres mensajes claros sobre el futuro del sistema:
En su primer año de actividad, la Asociación SDDR para España se ha consolidado como el principal espacio de colaboración sectorial para preparar la implantación del sistema de depósito, reuniendo a una representación cada vez más amplia de empresas y actores clave.

El éxito del SDDR pasa por la simplicidad. Por ello, estamos trabajando para que el sistema nazca sencillo, sea fácil de entender y utilizar para los ciudadanos, genere confianza desde el primer día y contribuya al cumplimiento de los objetivos ambientales.

La implantación del SDDR supone un importante reto logístico, operativo y tecnológico. Por ello, consideramos fundamental avanzar hacia un modelo universal con capacidad suficiente para garantizar una gestión eficiente, coordinada y homogénea en todo el territorio.