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El “efecto pintalabios rojo” impulsa el gasto en belleza en España y refuerza la premiumización del sector

El sector de la droguería y perfumería vuelve a encontrar en la incertidumbre un inesperado aliado. La conocida teoría del “efecto pintalabios rojo”, formulada por el empresario Leonard Lauder, resurge con fuerza en 2025 y consolida al mercado beauty como uno de los más resilientes del consumo.

Así lo constata el primer informe de tendencias elaborado por Booksy, que revela un incremento del gasto medio en servicios de belleza de entre un 20% y un 30% durante el último año, en un contexto marcado por la incertidumbre económica y social. Lejos de retraerse, el consumidor prioriza pequeños caprichos accesibles que elevan su bienestar, como tratamientos estéticos o productos de cuidado personal.

En términos agregados, el gasto mensual medio en belleza en España se sitúa en 33,7 euros por consumidor, lo que eleva el volumen del mercado hasta los 10.400 millones de euros, con un crecimiento interanual del 1,8%. Más allá del aumento cuantitativo, el informe destaca una clara tendencia hacia la premiumización: el cliente está dispuesto a pagar más por servicios personalizados, experiencias diferenciales y productos de mayor calidad.

Capilar, uñas y grooming masculino lideran el crecimiento

Por categorías, el cuidado del cabello se posiciona como el principal motor del mercado, impulsado por la tendencia hacia la “longevidad capilar”, que prioriza tratamientos preventivos y de mantenimiento frente a soluciones correctivas. A su vez, el segmento de uñas emerge como el de mayor crecimiento, apoyado en la transición hacia fórmulas más sostenibles y “clean”.

En paralelo, la barbería y el cuidado masculino continúan ganando peso, con un consumidor cada vez más interesado en rituales faciales y servicios complementarios que amplían el ticket medio.

De la estandarización a la microespecialización

El informe de Booksy pone también el foco en un cambio estructural en el modelo de negocio. El sector evoluciona hacia la microespecialización, con la proliferación de negocios boutique que ofrecen servicios nicho y altamente diferenciados.

Este posicionamiento permite a estos operadores defender mejor sus márgenes en un entorno de presión de costes —marcado por el IVA del 21% y el incremento de gastos laborales y energéticos—, trasladando parte de ese impacto al precio final gracias a un mayor valor percibido por el cliente.

Digitalización y presión fiscal, claves en 2026

El ejercicio 2026 introduce además nuevos retos regulatorios que aceleran la transformación del sector. A partir de julio, será obligatoria la implantación del sistema VeriFactu, que exige el uso de software certificado para la emisión de facturas con código QR. El incumplimiento puede acarrear sanciones de hasta 50.000 euros.

Asimismo, la creciente trazabilidad de los pagos digitales, especialmente a través de Bizum, obliga a los profesionales a reforzar sus sistemas de control y registro contable.

En este contexto, la digitalización se convierte en un aliado estratégico. Soluciones de gestión integral permiten optimizar la operativa, mejorar la trazabilidad y garantizar el cumplimiento normativo, en un sector que, impulsado por la demanda y la especialización, encara una nueva fase de madurez.

Con todo, el regreso del “efecto pintalabios rojo” no solo evidencia la fortaleza del consumo en belleza, sino también la capacidad del sector para adaptarse a un cliente más exigente, dispuesto a invertir en experiencias que combinen bienestar, personalización y valor añadido.