El mercado del caldo preparado vive un cambio estructural en España y el Grupo Gallo quiere aprovecharlo para dar un salto en su estrategia internacional. Con un consumo que ya roza los 200 millones de litros anuales y presencia en siete de cada diez hogares, la compañía ha reforzado su capacidad productiva con una inversión de 17 millones de euros en su sistema industrial propio, la denominada «Olla Gallo».
La operación se enmarca en un momento simbólico para la empresa, que este año celebra su 80 aniversario. Fundada en 1946 por la familia Espona como fabricante de pasta, Gallo se ha transformado con el tiempo en un grupo alimentario diversificado que hoy factura 226 millones de euros, exporta a cerca de 60 países y cuenta con cuatro fábricas en España.
Dentro de esa evolución, el caldo natural se ha convertido en una de las categorías estratégicas para el grupo. El siguiente paso será su internacionalización, con la entrada en el mercado estadounidense gracias a un acuerdo con el chef José Andrés.
«La entrada en EEUU supone una oportunidad relevante, pero implica superar exigencias regulatorias específicas para lo cual hemos tenido que adaptarnos», explica Chelo Domínguez, directora de Marketing y Comunicación de Grupo Gallo.
La “Olla Gallo”, una inversión para escalar la producción
Para sostener esta nueva etapa, la compañía puso en marcha en 2022 la denominada «Olla Gallo», un sistema industrial diseñado para reproducir a gran escala un proceso lo más cercano posible al doméstico: la cocción directa de ingredientes frescos en grandes volúmenes de agua para extraer sabor y propiedades.
La inversión alcanzó los 17 millones de euros y permitió instalar un sistema con capacidad de 13.000 litros por ciclo. La planta de Granollers (Barcelona), donde se concentran las líneas de caldos y salsas, dispone actualmente de una capacidad máxima de 340.000 litros semanales y emplea a 124 personas, según explica Montserrat Montserrat Tort, directora de la fábrica.
El objetivo de este desarrollo industrial es doble: aumentar la eficiencia productiva y reforzar un posicionamiento basado en el uso de ingredientes frescos, frente a otras tecnologías presentes en el mercado.
Un cambio en los hábitos de consumo
El crecimiento de la categoría está ligado a la evolución de los hábitos de los consumidores. Mientras que en 2014 el 70% de los hogares preparaba caldo en casa, en 2024 esa cifra se ha reducido al 35%. Actualmente, el 65% opta por comprarlo ya preparado, impulsado principalmente por la falta de tiempo y los cambios en el estilo de vida.
Dentro del mercado, el caldo de pollo concentra cerca del 60% del volumen total. Sin embargo, bajo esa misma denominación conviven procesos productivos muy distintos, desde elaboraciones basadas en extractos concentrados reconstituidos hasta modelos mixtos o sistemas de infusión directa con ingredientes frescos.
El posicionamiento de Gallo se sitúa en este último segmento. Sus recetas pueden alcanzar entre el 19% y el 33% de pollo, dependiendo de si se trata de marca de distribución o marca propia, frente a otras propuestas comerciales con porcentajes significativamente inferiores.
Producción para marca propia y marca de distribuidor
La planta de Granollers combina la fabricación de marca propia con marca de distribución, produciendo actualmente para 12 marcas de distribuidor. Según explica Domínguez, el modelo productivo basado en cocción directa se mantiene también en estos casos, aunque se ajustan los ingredientes para adaptarse a los distintos segmentos de precio.
Pese al crecimiento del consumo, la compañía detecta un desafío en la categoría: la falta de claridad para el consumidor. Muchos compradores no diferencian entre los distintos procesos productivos o porcentajes de ingredientes presentes en los caldos.
Con el objetivo de analizar esta cuestión, en 2024 la empresa impulsó junto a la Fundación Española de Nutrición un estudio con más de 4.000 encuestados sobre el etiquetado alimentario. El trabajo concluyó que la lectura y comprensión de las listas de ingredientes sigue siendo limitada.
En este contexto, la compañía trabaja con el Ministerio de Agricultura, el Ministerio de Consumo y también en el Senado para impulsar un cambio normativo en el segmento de caldos que permita distinguir claramente los distintos tipos de producto existentes en el mercado.




