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FUNDACIÓN JUAN XXIII ofrece a sus empresas colaboradoras la navidad más solidaria ante la crisis del covid-19


Este año, con el impacto de la crisis sanitaria, el desarrollo de acciones solidarias para ayudar a los más desfavorecidos se hace más necesario que nunca. Por ello, muchas entidades de carácter social están apostando por ofrecer para estas próximas navidades ciertos servicios a empresas, cuyo margen de beneficios se destina en su totalidad a personas en riesgo de exclusión social. 

Un ejemplo de ello es el que desarrolla FUNDACIÓN JUAN XXIII, entidad que lleva más de 50 años trabajando por la inclusión social y laboral de personas con discapacidad intelectual y/o enfermedad mental, que, este año, ha propuesto a sus empresas colaboradoras con más fuerza que nunca un servicio solidario de Cestas de Navidad o regalo solidario. El objetivo de ello no es otro que contribuir con la misión de la entidad, además de tener un detalle con sus trabajadores que les haga sentirse motivados y valorados ante la situación que acontece. Algunas empresas como Bricomart o Kuehne Nagel, entre otras, ya se han sumado a esta bonita iniciativa. De hecho, este mismo año, gracias a las ya casi 80.000 cestas encargadas, se ha permitido emplear directamente a 5 personas con discapacidad intelectual.

El margen de ganancias conseguido gracias a la realización de esta acción, además, también posibilita la realización de otras acciones solidarias. Por ejemplo, con los beneficios del año pasado se pudieron repartir más de 130 comidas el Día de Reyes para personas refugiadas y/o en situación de vulnerabilidad en uno de los centros de Cruz Roja en Madrid. Otra de las muchas acciones realizadas en esas fechas fue la entrega de juguetes de la mano de la empresa Kairos, que se donaron a familias en riesgo de exclusión.  

Por su parte, las empresas que contratan este servicio, u algún otro similar de regalos solidarios para sus trabajadores, se benefician, por un lado, del cumplimiento de la Ley General de Discapacidad a través de la contratación de servicios a un Centro Especial de Empleo. Por otro lado, del refuerzo del compromiso y la responsabilidad social de sus propios trabajadores por el carácter solidario de los productos que reciben. Y, en último lugar, como valor añadido, consiguen apostar por la inclusión de todas las personas, también de aquellas que requieren más apoyos, las que tienen discapacidad intelectual.

En palabras de Victoria González, Gerente de Marketing Promocional y Comercio Solidario de FUNDACIÓN JUAN XXIII: “La contribución del tejido empresarial a través de la labor de entidades como la nuestra es clave, no solo para seguir apostando por la inclusión social y laboral de las personas con discapacidad, sino también para remar juntos en favor del progreso social, con oportunidades para todas las personas, especialmente para quienes requieren mayores apoyos”.

Para más información visita nuestra web http://www.fundacionjuanxxiii.org/