Mercadona tendrá, como todas las empresas y todas las personas, puntos negros en su desarrollo; sin embargo, de lo que no cabe duda, es que también cuenta con un gran número de aspectos positivos que justo es reconocer. Conseguir anualmente crecimientos por encima del 15% (incluso del 32% en los beneficios netos) y poner en marcha un centenar de tiendas en doce meses, durante más de seis años, es algo vedado a la gran mayoría de compañías radicadas en nuestro país, independientemente del sector del que hablemos. De hecho, su presencia en 3,5 millones de hogares, frente a los 3,2 millones del pasado ejercicio, ha convertido a la firma valenciana en la principal empresa de distribución alimentaria de este país, repitiendo por segundo año consecutivo su hegemonía arrebatada en 2005 a Centros Comerciales Carrefour (sin contar a DIA).
Sin embargo, lo más elogiable de la expansión de Mercadona, no son sólo sus cifras económicas, sino, sobre todo, el modo de conseguirlas. Así, la compañía mantiene una particular forma de entender su relación con los trabajadores y ha llevado a cabo iniciativos pioneras, no sólo en el sector de la distribución. Así, por ejemplo, la firma contempla únicamente el empleo indefinido, con una política retributiva por encima de la media del sector (el sueldo mínimo neto fue en 2006 de 950 euros) y con un horario continuado, de mañana o de tarde, conocido con un mes de antelación. Su compromiso a no abrir los domingos, un mes más de permiso maternal y la participación en beneficios (nada menos que 167 millones de euros repartidos en 2006 o, lo que es lo mismo, un mes y medio de salario más entre toda la plantilla) son otras de las iniciativas que han llevado a la firma a contar con 57.000 trabajadores satisfechos y un incremento de la productividad laboral de un 12%. De hecho, Juan Roig, y frente a las llamadas a la moderación salarial, manifestó sabiamente que “el problema en España no está en los sueldos, sino en la productividad”.
Asimismo, Mercadona, consciente de la necesidad de llevar a cabo medidas que faciliten un desarrollo sostenible en el tiempo, se ha impuesto el lema “producir más con menos materias primas, menos recursos naturales y contaminando menos”. La aplicación de medidas de ahorro de agua en almacenes, el uso de madera procedente de bosques sostenibles, la implantación en los bloques logísticos de sistemas de iluminación automatizados o la incorporación del contenedor reutilizable y plegable son algunas de las iniciativas desarrolladas por la firma. Unas medidas que se ampliarán este año con la implantación de un nuevo sistema de ahorro de agua en sus bloques logísticos que permitirá recuperar el 20% del agua que se consume; la instalación de un sistema de recuperación de calor en 210 supermercados, que permitirá climatizar los espacios aprovechando el calor residual que desprenden las máquinas de frío o el desarrollo de diferentes iniciativas en transporte (apuesta por el ferrocarril y evitar el transporte en vacío).
Estamos, pues, ante un modo diferente de actuar que, a la vista de los resultados, convendría generalizar o, cuando menos, analizar.
