Las primeras palabras del presidente del grupo El Corte Inglés, Isidoro Álvarez, ante la junta general de accionistas celebrada el pasado 26 de agosto en Madrid, fueron para informar de que, en términos generales, “se han cumplido los objetivos propuestos de crecimiento, diversificación, rentabilidad y fortalecimiento del alto grado de confianza de la sociedad en nuestros productos y servicios”. No es para menos si tenemos en cuenta que todas las líneas de actividad de la compañía registraron incrementos en sus ventas. Así, el volumen de negocios ascendió a 17.093 millones de euros, un 7,8% más que en el ejercicio anterior; el beneficio neto se situó en 712,36 millones (un 9,1% más); el cash flow en 1.132,71 millones y las inversiones (el capítulo que más creció) ascendieron a 1.642,1 millones, un 26,3 más que en 2005. Buena parte de este desembolso se dedicó a la adquisición de Ason Inmobiliaria, propietaria del edificio Windsor y el 20% de Torre Picaso, ambas en Madrid. Aunque hay que decir que ya en este ejercicio, el grupo ha vendido la participación en la torre madrileña por 170 millones de euros y se ha quedado con el solar arrasado por el fuego donde se construirá “uno de los más modernos e innovadores grandes almacenes de Europa”.
Hay que decir asimismo que, sin temor al descenso de consumo que todos los analistas pronostican y que ya se está empezando a notar, el grupo mantiene su apuesta inversora pese a que ello le lleve a un mayor endeudamiento (en 2006 se incrementó un 58% hasta situar se en los 1.760 millones de euros). Dado que esta capacidad de invertir se sostiene en la generación de fondos (1.233 millones de cash flow), Isidoro Álvarez hizo un llamamiento hacia la reducción de costes ante la “fuerte competencia” del sector que, en su opinión, se incrementará en el futuro.
De hecho, Álvarez considera que “es previsible una leve moderación del crecimiento de la actividad, con una menor aportación de la demanda interna y una ligera desaceleración del consumo doméstico”. Sin embargo, “el sector de la distribución seguirá siendo atractivo para nuevas inversiones, lo que hará aparecer nuevos operadores y formatos de diversa procedencia geográfica.
Por todo ello, y con buen criterio, el presidente de El Corte Inglés apuesta por una “reducción de costes y gastos, optimización de la logística en toda la cadena de suministros, agilizando y simplificando al máximo los procedimientos, lo que redundará en una mayor rentabilidad y solidez de nuestras empresas”.
Sin lugar a duda, esta es una de las mejores recetas que deberá aplicar esta compañía (y el resto de distribuidores) si quiere mantener la confianza de un público que, año tras años, se decanta por este gran gigante. No en vano, durante el último ejercicio recibió la visita de 627 millones de personas, de los que 9,9 millones posee la tarjeta de compra de la compañía (en un país cercano a los 46 millones, esta cifra representa el 21,7% de la población).
Esta reducción de costes, unida a la internacionalización ya prevista (mucho más avanzada, por ejemplo, en sus cadena de ropa Sfera, con acuerdos para abrir tiendas en México, Kuwait y Arabia Saudí), contribuirá sin duda a la buena marcha de esta gran empresa española.

