La esencia de la franquicia es unir, juntar la capacidad emprendedora de la pequeña empresa y el negocio familiar con la experiencia y el soporte de una marca franquiciada
Y a la vista de los datos, parece que se trata de un buen negocio, tal y como se desprende del informe de la consultora Tormo y Asociados “El sector de la franquicia en España en 2007”. Así, el sector de la franquicia ha crecido en 2007 en facturación, en número de redes y en cifra total de establecimientos. En el primero de los aspectos, las ventas alcanzaron los 19.585 millones de euros, lo que supone un incremento del 11,4% con respecto al año anterior. El número de redes franquiciadas es de 968, un total de 244 más que el año previo. También el número de establecimientos ha crecido un 7,68% hasta situarse en los 68.775, con una media de establecimientos por enseña de algo más de 71.
La franquicia dentro de la distribución alimentaria, aunque no es la que más pujanza está teniendo en este momento, sí es uno de los sectores que aporta alguna de las cifras más importantes. Así, se observa que es el sector que más empleo genera con 53.187 trabajadores, lo que supone una media de 9,5 empleados por establecimiento, mientras que el número total de establecimientos es de 5.594, con una facturación global de 3.676,2 millones de euros (657.177 euros de media por local). A la vista de estas cifras, la franquicia se posiciona como una forma cada vez más atractiva para el crecimiento empresarial.
Teniendo en cuenta estos datos no es de extrañar que en el ranking de las 100 principales franquicias por facturación, elaborado también por la misma consultora, los dos primeros puestos los ocupen dos franquicias de alimentación, como son DIA y SPAR, y que entre las cinco primeras marcas, cuatro centren su actividad en la distribución alimentaria.
Quizá con la franquicia como ejemplo, dos de los eslabones más importantes de la cadena alimentaria, el sector productor encabezado por la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB), y el sector distribuidor minorista, representado en la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (ASEDAS), han decidido iniciar un proceso de colaboración más intenso con la firma de un Código de Buenas Prácticas. Se trata de un hito sin precedentes en el sector ya que ha sido impulsado de forma voluntaria por las propias asociaciones. Con este acuerdo, ambas asociaciones pretenden dar un giro en las relaciones entre las empresas fabricantes y los distribuidores y mejorar así la cadena de valor.
El valor de un acuerdo de este tipo reside básicamente en la decisión de encontrar vías de acuerdo por parte de dos sectores que, en principio, deberían estar enfrentados, pero que buscan la manera de colaborar para mejorar el conjunto de la distribución alimentaria. Sin duda, un buen ejemplo que puede optimizar tanto la productividad de las propias empresas (una de las grandes asignaturas pendientes de la economía española), como el servicio final que se ofrece a los consumidores. Sin duda, mucho mejor juntos que por separado.

