Pese a los reiterados avisos sobre la desaceleración del consumo de las familias, lo cierto es que el consumo alimentario en nuestro país sigue dando muestras de una muy buena salud.
Así lo demuestran los últimos datos hechos públicos por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación en su Panel de Consumo, referidos al primer semestre de este año, en el que se refleja un incremento del 5,6% en el gasto en alimentación, con respecto al mismo periodo del año anterior.
Durante estos primeros seis meses del año, el comportamiento del gasto en alimentación ha superado ligeramente al registrado durante el ejercicio 2006, en el que el incremento se situó en el 5,3%.
El vino con denominación de origen (+11,3%), los platos preparados (+8,2%) y los derivados lácteos (+6,4%) son las categorías que más han elevado su compra en los hogares españoles. El caso de los vinos de calidad viene a aportar algo de luz al negro panorama por el que atraviesa el sector vitivinícola, que ve como desciende paulatinamente el consumo de vino. Por su parte, el buen comportamiento tanto de los platos preparados como de los derivados lácteos, dos categorías de productos que se caracterizan fundamentalmente por el gran número de novedades que lanzan al mercado, confirma que este camino, el de la innovación, se muestra como el más efectivo a la hora de incrementar las ventas.
Otro de los productos con un comportamiento muy destacado en estos primeros meses del año es el aceite de oliva, que ha incrementado su consumo un 6,2%. Está remontando así el fuerte descalabro sufrido durante 2006, debido al importante incremento de precios que registró este producto. La principal causa del incremento en el consumo de aceite es precisamente el descenso en el precio que se ha anotado, del orden del 25% en todos los tipos de aceites.
El caso del aceite es significativo del daño que el aumento desorbitado del precio de un producto puede causar en comportamiento de las ventas. En un momento en el que se están anunciando importantes subidas en los precios de algunos alimentos básicos, es conveniente tener en la retina este caso para actuar en consecuencia.
Precisamente a este respecto, la Comisión Nacional de Competencia (CNC), está estudiando si los fabricantes de alimentos y productos manufacturados han incurrido en posibles conductas contrarias a la competencia por realizar, casi al unísono, anuncios sobre el incremento de los precios.
Aunque se trata únicamente de unas acciones preliminares, que posiblemente no lleguen a tener mayor repercusión, lo cierto es que son varias las voces que se han manifestado en la misma línea, como es el caso de la comisaria de Agricultura de la Unión Europea, Mariann Fischer Boel, que ha pedido a la distribución ‘responsabilidad’ a la hora de aplicar estos incrementos al consumidor. Se trata de una situación compleja, en el que el fin último debe ser no echar por tierra los buenos resultados de los que hace gala el consumo en nuestro país.

