• La scale-up suiza prevé que España se convierta en su principal mercado fuera de la región DACH y pueda alcanzar el 20% de su facturación en 2027. • Presente en más de 20 países, más de 500 cocinas profesionales de todo el mundo ya utilizan su tecnología.
La tecnológica suiza KITRO, especializada en la medición y reducción del desperdicio alimentario mediante inteligencia artificial, inicia su expansión en España con el objetivo de convertirse en socio tecnológico de hoteles, cadenas de restauración y empresas de catering. Su llegada se produce en un momento en el que el sector afronta un aumento de costes, nuevas exigencias regulatorias y una creciente presión por mejorar su eficiencia y sostenibilidad.
Fundada en 2017 por Anastasia Hofmann y Naomi MacKenzie, ambas con experiencia en gestión hotelera internacional, la compañía ha desarrollado una solución automatizada que permite medir de forma precisa qué alimentos se descartan en una cocina profesional y por qué.
Su sistema combina una báscula inteligente equipada con cámara e inteligencia artificial capaz de identificar, pesar y clasificar automáticamente los residuos alimentarios sin alterar la operativa diaria. Los datos generados se transforman en recomendaciones prácticas que permiten reducir hasta un 60% del desperdicio evitable.
El impacto es también económico. La tecnología puede generar ahorros anuales de hasta el 8% en los costes de alimentos, con un retorno medio de la inversión estimado en seis meses.
KITRO TARE, tecnología para medir y reducir el desperdicio
El corazón de la solución es KITRO TARE, una báscula inteligente con cámara integrada que se conecta a la red WiFi del establecimiento y puede instalarse en pocos minutos. El sistema permite registrar automáticamente los alimentos que se descartan en cocina sin necesidad de introducir datos manualmente ni modificar la operativa habitual del equipo.
Cada vez que se desechan alimentos, la báscula registra el peso, captura una imagen y, mediante inteligencia artificial y visión por computador, identifica y clasifica el tipo de producto descartado. Todo el proceso se realiza en segundo plano, sin pantallas adicionales ni pasos extra para el personal.
“La clave era diseñar una herramienta que no exigiera disciplina adicional al equipo. Si el sistema interfiere en el servicio, simplemente no es viable en cocina”, explica Anastasia Hofmann, cofundadora y co-CEO de KITRO. “Nuestro objetivo es eliminar la carga operativa y proporcionar datos fiables desde el primer día”.
La información se integra en un panel de control digital que ofrece a directores de Food and Beverage, responsables de operaciones y equipos de cocina una visión clara del desperdicio generado en cada establecimiento. El sistema permite identificar qué productos se descartan, en qué volumen y en qué momento del servicio, desde la preparación hasta el buffet o la producción.
Esta trazabilidad convierte el desperdicio en un indicador de gestión que facilita decisiones sobre planificación, compras, producción y optimización de costes. En entornos como buffets, banquetes o restauración colectiva, donde la sobreproducción se ha asumido históricamente como inevitable, la medición automatizada permite ajustar la planificación sin comprometer la calidad ni el servicio.
Además del componente tecnológico, KITRO cuenta con un equipo especializado que acompaña a cada establecimiento en la interpretación de los datos y en la definición de planes de acción.
“No se trata solo de medir, sino de convertir la información en decisiones concretas. Cuando un chef entiende exactamente dónde se produce el desperdicio, puede actuar con precisión y medir el impacto de cada ajuste”, añade Hofmann.
España, mercado estratégico en un nuevo entorno regulatorio
La entrada de KITRO en España coincide con la aplicación de la Ley 1/2025 de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario, que obliga a determinados operadores a implantar planes de prevención y a poder demostrar resultados ante posibles inspecciones.
“La legislación española marca un antes y un después para el sector. La reducción del desperdicio deja de ser una cuestión voluntaria para convertirse en una obligación que exige medición sistemática y capacidad de demostrar resultados”, explica Anastasia Hofmann. “Pero más allá del cumplimiento normativo, reducir el desperdicio es una de las palancas climáticas más efectivas y, al mismo tiempo, una oportunidad directa de eficiencia económica”.
España representa una oportunidad clave por el peso del turismo y la dimensión de su sector hostelero. La compañía prevé triplicar su número de clientes en España en 2026, superar los 80 establecimientos activos y convertir el país en su principal mercado fuera de la región DACH (Alemania, Austria y Suiza). Según sus previsiones, España podría representar alrededor del 20% de la facturación global de la compañía el próximo año.
Crecimiento internacional y liderazgo en el sector hotelero
KITRO está presente en más de 20 países y más de 500 cocinas profesionales utilizan ya su tecnología, incluyendo grupos hoteleros internacionales como Hyatt, Marriott, Four Seasons, TUI o Pestana Group.
Desde su lanzamiento, KITRO ha registrado un crecimiento interanual superior al 90% en ingresos. En 2025, la compañía generó 12 millones de euros de impacto económico para sus clientes, evitando 1.610 toneladas de desperdicio alimentario y contribuyendo a salvar más de 3,6 millones de comidas.
La empresa se posiciona así dentro del ecosistema europeo de climate tech aplicada a la hostelería, combinando cumplimiento normativo, eficiencia operativa y digitalización en uno de los sectores estratégicos de la economía española.
Un reto económico y climático
El desperdicio alimentario es hoy uno de los grandes retos estructurales del sistema alimentario. Cada año se desperdician más de 1.050 millones de toneladas de alimentos en el mundo, responsables de entre el 8% y el 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Además, un tercio de la tierra agrícola del planeta se dedica a producir alimentos que nunca se consumen, generando pérdidas económicas superiores al billón de dólares anuales.



