El Café Barbieri (1902) se reinventa: de histórico refugio madrileño a una casa de comidas con vocación de espacio cultural


Más que un café centenario: el espacio evoluciona a una propuesta donde la cocina tradicional y de cuchara, el picoteo, los vinos y la coctelería acompañan la vida de barrio desde el desayuno hasta la medianoche. *La agenda volverá a ganar peso en Café Barbieri a través de clubes de lectura, residencias de artistas o supper clubs, convirtiendo al espacio en la nueva plataforma capitalina para reivindicar la cultura contemporánea *El emblemático espacio madrileño pone en valor sus 124 años de historia rescatando la memoria gastronómica con platos como las albóndigas preparadas al estilo tradicional o los buñuelos de viento rellenos de crema de torrija. *Al frente del espacio está Paul Torriglia de Altolaguirre, con la mirada puesta en recuperar su esencia y atmósfera original, y mantenerlo como un lugar de encuentro para la vida del barrio de Lavapiés. *Tras este trabajo de investigación y conceptualización se encuentra FONDO, estudio de food design de referencia en Madrid, que lleva meses realizando una rigurosa investigación en archivos históricos de los siglos XVII al XX para devolver al café su atmósfera original

En el número 45 de la calle Ave María, las paredes del Café Barbieri -fundado en 1902- custodian más de 120 años de historia de Madrid. Por ello, para rendir homenaje a su propio legado, el icónico espacio de Lavapiés comienza una nueva etapa que pone el acento en la conversación, el placer de reunirse y también en la tradición gastronómica.

Café Barbieri recupera su vocación original como punto de encuentro apostando por una propuesta desenfadada que pivota entre los vinos por copas de pequeñas bodegas, los cócteles y una cocina basada en la memoria gastronómica madrileña. Con una oferta continua que abarca desde los desayunos hasta la noche, el objetivo es volver a congregar bajo un mismo techo a la clientela del barrio, la escena cultural y al público más joven de Madrid.

El responsable del espacio, Paul Torriglia de Altolaguirre, afirma que “colaborar con FONDO ha sido el paso definitivo para estructurar la verdadera propuesta que el Barbieri merecía: una que respeta profundamente su historia, la interpreta con una mirada actual y que convierte de nuevo Café Barbieri en un punto de encuentro cultural para Lavapiés y para todo Madrid”.

Recuperación de la cultura de tertulia

El Barbieri fue, en sus orígenes, uno de los grandes enclaves culturales de Madrid. Esta nueva etapa devuelve al espacio su función como escenario de intercambio de ideas para construir un diálogo real con la cultura contemporánea que está definiendo actualmente a Madrid. A partir de otoño, las mesas del café albergarán una agenda sostenida de clubes de lectura, encuentros con artistas y otros eventos relacionados con el arte y la cultura.

“Buscamos recuperar la función histórica del Barbieri como foro de debate y encuentro, pero traducida a los códigos actuales: no se trata de superponer una agenda de eventos al uso, sino de articular una programación viva de colaboraciones que formen parte de la identidad cotidiana del espacio y conecten de forma orgánica con el tejido cultural de Lavapiés" comenta Nora Silva, Directora de FONDO.

Un formato para cada hora: del primer café a la última copa 

Café Barbieri recupera el encanto de esos cafés centenarios que se adaptan a la vida de la ciudad y del barrio, convirtiéndose en refugio a cualquier hora del día. Al igual que ocurre en otras ciudades europeas, como Londres, donde gastro-pubs de referencia han introducido la cocina como un elemento de renovación, Café Barbieri vive una transformación similar al apostar por un formato restaurante, durante los servicios de la comida y de la cena. 

La mañana arranca con el café de especialidad y opciones tradicionales como las medias noches caseras o las migas con chorizo, uvas y huevo; al mediodía, el espacio propone un menú de plato único con guiños a la cocina de mercado y de cuchara, como el pisto de verduras o las albóndigas con salsa de setas. Para acompañar al cliente durante todo el día, la nueva propuesta de Café Barbieri apuesta por disfrutar de un vermut de grifo o una copa de vino acompañados por un picoteo—desde un pincho de tortilla hasta la oreja crujiente—. Asimismo, por la noche, junto a esta opción de picoteo, se ofrecen otros platos como el rosbif y postres tradicionales como los bartolillos o los buñuelos de viento. 

La icónica barra del café recupera fórmulas históricas mediante maceraciones propias y destilados tradicionales, sirviendo cócteles como la aloja (brandy de Jerez, miel especiada y limón), la limoná de Verbena o el agua de cebada artesanal. 

La carta de vinos también atraerá a los amantes del vino natural e incluye referencias por copa y botella tanto nacionales como francesas y austriacas: desde blancos, espumosos hasta vinos naranjas y rosados. Todas las bodegas comparten una filosofía orientada a respetar la esencia del terruño y la uva, pero buscando una línea de referencias que gustarán a todos los públicos.

De esta manera, Café Barbieri recupera su esencia como enclave camaleónico donde la conversación fluye de manera natural desde el desayuno hasta la medianoche.

Investigación de archivos para recuperar la esencia del Café Barbieri

El proyecto gastronómico de esta etapa nace de un trabajo de archivo e investigación bibliográfica basada tanto en archivos propios del Café Barbieri y su histórica oferta cultural como en tratados históricos, que van desde el Arte de cocina de Martínez Montiño (1611) o El Practicón de Ángel Muro (1894), hasta La cocina española antigua de Emilia Pardo Bazán (1913). 

Lejos de fórmulas rígidas, esta investigación se traduce en una propuesta pensada para compartir en el centro de la mesa, donde destacan bocados tradicionales, opciones de picoteo y platos que reinterpretan la tradición desde una perspectiva actual.