El retinal, también conocido como retinaldehído, se ha consolidado en los últimos años como uno de los activos más interesantes dentro del universo de los retinoides. Se trata de una forma avanzada de vitamina A que se sitúa estratégicamente entre el retinol, ampliamente utilizado en cosmética, y el ácido retinoico, reservado a tratamientos dermatológicos. Esta posición intermedia no es anecdótica: cuando se aplica sobre la piel, el retinal solo requiere una única conversión metabólica para transformarse en ácido retinoico, lo que le permite actuar de manera más directa y eficaz que el retinol tradicional, sin necesidad de receta médica.
Desde una perspectiva dermocosmética, su perfil es especialmente completo. El retinal impulsa la renovación celular y estimula la producción de colágeno y elastina, dos pilares fundamentales para mantener la firmeza y la elasticidad de la piel. Con el uso continuado, contribuye a mejorar la textura cutánea, suaviza arrugas finas, unifica el tono y atenúa manchas, dando lugar a una piel visiblemente más lisa y luminosa. A estas propiedades se suma una acción antibacteriana moderada que lo convierte en un activo de interés, no solo en rutinas antiedad, sino también en pieles mixtas, grasas o con tendencia acneica.
Sin embargo, si hay un aspecto que explica su creciente popularidad entre farmacéuticos y expertos en cuidado de la piel, es su equilibrio entre eficacia y tolerancia. El retinal ofrece resultados cercanos a los del ácido retinoico, pero con una probabilidad significativamente menor de provocar irritación, sequedad o descamación intensa. Esta mejor tolerabilidad amplía su espectro de uso y lo posiciona como una opción de referencia para quienes buscan resultados visibles sin comprometer el confort cutáneo, incluso en pieles sensibles o poco acostumbradas a los retinoides.
María Jesús Vergara Serrano, farmacéutica y asesora científica de CosmeClinik, amplía su visión profesional en 5 puntos sobre este activo de referencia en dermocosmética:
1. ¿Por qué el retinal se ha convertido en el retinoide “favorito” de farmacéuticos y dermatólogos?
En los últimos años, el retinal ha pasado de ser un gran desconocido a ocupar un lugar privilegiado en la dermocosmética. Su éxito se explica por una combinación poco habitual: alta eficacia clínica y buena tolerancia cutánea. A diferencia del retinol, el retinal solo necesita un paso de conversión para transformarse en ácido retinoico, la forma activa responsable de sus beneficios. Esto le permite actuar de forma más directa sobre arrugas, acné y textura de la piel. Al mismo tiempo, resulta menos agresivo que los tratamientos con receta, lo que amplía su perfil de usuario. Para el profesional farmacéutico, representa un equilibrio ideal entre resultados visibles y seguridad. Y para el consumidor informado, una alternativa eficaz sin necesidad de prescripción médica.
2. ¿Qué puede esperar realmente la piel cuando empieza a usar retinal?
Iniciar un tratamiento con retinal no es un gesto cosmético inmediato, sino una apuesta a medio y largo plazo. Durante las primeras semanas, la piel comienza a acelerar su ritmo de renovación celular, lo que puede traducirse en una mejora progresiva de la textura y del tono. Este proceso es el que comúnmente denominamos retinización de la piel, el cual conlleva un período de adaptación y debe realizarse de forma progresiva e individualizada, ya que cada piel tiene una tolerancia distinta. La pauta inicial recomendada suele ser dos veces por semana y, en función de esa tolerancia, ir aumentando su uso.
El proceso de adaptación y retinización puede provocar ligeras descamaciones o sensación de tirantez, señales de que el activo está actuando. Con el uso constante, la piel suele volverse más homogénea, con poros más afinados y menos imperfecciones. A nivel antiedad, el retinal estimula la síntesis de colágeno, ayudando a suavizar líneas finas. Los resultados no son instantáneos, pero sí acumulativos. La constancia, más que la potencia, es la clave del éxito.
3. ¿Es el retinal un activo solo para pieles maduras o también para piel joven?
Existe la falsa creencia de que los retinoides están reservados exclusivamente para pieles envejecidas, cuando la realidad es mucho más amplia. Está demostrado que, a partir de los 25-30 años, comenzamos a perder capacidad de formación de colágeno y elastina, dando lugar a las primeras arrugas de expresión y a la flacidez.
El retinal es, además, especialmente interesante en pieles jóvenes con tendencia acneica, gracias a su acción reguladora del sebo y su efecto antibacteriano. En estos casos, no solo ayuda a controlar brotes, sino que también previene marcas residuales. En pieles adultas, su papel se centra más en el envejecimiento cutáneo, la pérdida de firmeza y las manchas. Incluso en pieles sin problemas visibles, puede utilizarse como activo preventivo. La clave está en ajustar concentración y frecuencia según edad y tipo de piel. Bien pautado, el retinal no entiende de edades, sino de necesidades cutáneas.
4. ¿Por qué el retinal exige una forma de uso tan concreta y disciplinada?
El retinal no es un cosmético más, y eso exige respeto en su aplicación. Su uso debe limitarse a la noche, ya que actúa mejor durante los procesos de reparación cutánea nocturnos. Aplicarlo sobre la piel completamente seca reduce el riesgo de irritación, un detalle que a menudo se pasa por alto. Además, introducirlo de forma progresiva permite que la piel se adapte sin comprometer la barrera cutánea. No se trata de usar más producto, sino de usarlo mejor. Acompañarlo de una hidratante adecuada y de protección solar diaria no es opcional, sino parte del tratamiento. El retinal funciona como un tratamiento farmacológico cosmético: eficacia ligada a disciplina.
5. ¿Cuáles son los errores más frecuentes al usar retinal y cómo evitarlos?
Uno de los errores más comunes es pensar que “más es mejor”, aumentando la frecuencia demasiado rápido. Esto suele derivar en irritación y en la falsa idea de que el producto “no es para mí”. Otro fallo habitual es combinarlo con demasiados activos potencialmente irritantes, como los alfahidroxiácidos, sobrecargando la piel sin necesidad. También se subestima el papel del protector solar, el cual es fundamental utilizar siempre, lo que puede anular parte de los beneficios del tratamiento. Abandonar el retinal ante las primeras molestias leves es otro error frecuente, cuando muchas veces bastaría con espaciar aplicaciones. El consejo profesional marca aquí la diferencia entre éxito y fracaso. Usado con criterio, el retinal es un aliado; mal utilizado, una fuente de frustración innecesaria.
Basiko RENOV-ACTIVE Retinal Fluid
INDICACIONES TERAPÉUTICAS:
• Cuidado antiedad.
• Cuidado seborregulador.
• Tratamiento tópico del fotoenvejecimiento.
• Hiperpigmentaciones.
• Recomendando en pieles con imperfecciones.
BENEFICIOS
- Mejora los signos del envejecimiento.
- Refuerza la función barrera y el mantiene el equilibrio del microbioma cutáneo.
- Aumenta la firmeza de la piel.
- Reactiva la renovación epidérmica y mejora la luminosidad de la piel.
- Disminuye la cantidad de sebo sobre la epidermis.
Alta eficacia y tolerancia Crema gel de textura ligera y rápida absorción
PRINCIPALES INGREDIENTES
Retinal puro 0,05 %
Forma avanzada de vitamina A con alta eficacia y acción más rápida que el retinol. Favorece la regeneración cutánea y mejora signos de envejecimiento y acné con menor riesgo de irritación.
Retinol puro 0,3 %
Referencia en dermatología antiedad por su capacidad para estimular la renovación celular y la síntesis de colágeno. Mejora arrugas, textura y manchas, aportando una piel más firme y uniforme.
Ácido tranexámico 2,5 %
Potente despigmentante que actúa sobre la hiperpigmentación y el melasma, ayudando a prevenir la aparición de nuevas manchas. Aporta un tono más uniforme y luminoso con buena tolerancia cutánea.
Niacinamida 5 %
Activo multifunción que refuerza la barrera cutánea, mejora la textura de la piel y ayuda a unificar el tono. Además, regula la producción de sebo y reduce visiblemente rojeces e imperfecciones.
Ácido kójico puro 0,15 %
Activo despigmentante que inhibe la tirosinasa, clave en la formación de melanina. Ayuda a atenuar manchas y aporta luminosidad al rostro de forma progresiva.
Vitamina C
Potente antioxidante que protege frente al daño oxidativo y estimula la síntesis de colágeno. Mejora la luminosidad, el tono irregular y los primeros signos de envejecimiento.
Vitamina E
Antioxidante liposoluble que refuerza la protección de la piel frente a agresiones externas. Contribuye a mantener la hidratación y potencia la acción de otros activos antioxidantes.
Manteca de karité
Ingrediente nutritivo y emoliente que restaura la barrera cutánea y aporta confort inmediato. Ideal para pieles secas o sensibilizadas por tratamientos dermatológicos.
Glycyrrhiza glabra (regaliz)
Extracto vegetal con propiedades calmantes y despigmentantes. Ayuda a reducir rojeces, irritación y manchas, aportando uniformidad al tono de la piel.
Calendula officinalis
Activo de origen botánico reconocido por su acción calmante y reparadora. Favorece la regeneración cutánea y es especialmente adecuado para pieles sensibles o reactivas
