El quick commerce deja de ser urgencia para convertirse en rutina de compra en España

El futuro del quick commerce_JET_Marcela de la Peña(Just Eat España), Luis Martín(LUDA Partners), Pablo de la Rica(AECOC), Carlos Hernández(Just Eat Takeaway.com), Paula Pascual(Just Eat en España) y Pascual Ca.

El reparto ultrarrápido ha dejado de ser una solución puntual para convertirse en una pieza estable del día a día de muchos hogares españoles. Así se puso de manifiesto durante un encuentro organizado por Just Eat en Madrid junto a representantes del sector de la distribución alimentaria, la farmacia y el gran consumo, donde se analizó cómo el delivery está evolucionando desde la restauración hacia un modelo de compra planificada y transversal.

En la jornada participaron directivos de compañías clave en este nuevo ecosistema, como Pascual Campos, director general de Supermercados Plaza, y Luis Martín, cofundador de LUDA Partners, además de Carlos Hernández, responsable global de nuevas verticales de Just Eat Takeaway.com, y Pablo de la Rica, responsable de retail y foodservice de AECOC.

Uno de los grandes cambios que constata el sector es el comportamiento del consumidor. A diferencia del delivery de restauración, concentrado en momentos muy concretos del día, la compra digital de productos de conveniencia y alimentación se reparte a lo largo de la jornada. De hecho, el pico de pedidos se sitúa en torno a las 19:00 horas, y las cestas superan ya los 10 artículos de media, con un gasto que rebasa los 30 euros por pedido.

Este nuevo patrón confirma que el quick commerce ha entrado en la planificación semanal de los hogares. Así lo recoge el informe La Evolución Rápida, elaborado por PA Consulting junto a Just Eat, que señala que cada pedido a domicilio libera cerca de 30 minutos de tiempo al consumidor, reforzando la percepción del delivery como una opción eficiente y racional, no impulsiva.

Desde el punto de vista empresarial, el crecimiento es claro. Según las previsiones recogidas por Statista y citadas en el Gastrómetro 2025 de Just Eat, el mercado del quick commerce en España mantiene una senda ascendente que podría llevarlo a superar los 1.080 millones de euros en 2030.

Carlos Hernández explicó que esta evolución responde a una estrategia de ampliación del delivery más allá de la comida preparada: “El usuario quiere soluciones que simplifiquen su vida diaria. Nuestro objetivo es cubrir todas esas necesidades desde una única plataforma, integrando categorías como la compra de alimentación, productos de bienestar o tecnología, siempre con el comercio local como base”.

Precisamente, el papel de la tienda física fue uno de los ejes centrales del debate. Lejos de sustituir la compra presencial, el canal digital actúa como complemento. Según los datos compartidos, tres de cada cuatro usuarios consideran el delivery una extensión de su rutina habitual, lo que refuerza la autonomía de los retailers y su capacidad para generar venta incremental.

En este contexto, Pascual Campos subrayó que la omnicanalidad ya no es una opción, sino una exigencia del cliente: “Da igual por dónde entre el consumidor. La experiencia debe ser la misma. Cuando el cliente ve su tienda real reflejada en la app, entiende que sigue comprando en el mismo sitio de siempre”.

La salud y el bienestar emergen también como una de las verticales con mayor potencial. Luis Martín destacó que el modelo encaja de forma natural con la red de farmacias, gracias a su proximidad y conocimiento del cliente: “La clave está en digitalizar sin perder la confianza. El usuario quiere reconocer a su farmacia de siempre en el entorno digital y saber que el pedido se gestiona con el stock real del establecimiento”.

El cierre del encuentro puso el foco en la oportunidad que el quick commerce representa también para la logística y el empleo. Paula Pascual, directora comercial de Just Eat en España, señaló que la diversificación de horarios permite un uso más eficiente de la red de reparto y contribuye a crear nuevos hábitos de consumo: “La conveniencia real consiste en poder pedir desde la cena hasta un regalo o un producto para el día a día, cuando realmente lo necesitas”.

Con el apoyo de la tecnología —que ya permite programar pedidos con varios días de antelación y mejorar la trazabilidad de cada entrega—, el quick commerce se afianza como uno de los motores del nuevo retail urbano, donde rapidez, cercanía y planificación conviven en un mismo modelo.