La huelga de camioneros en España pierde fuerza

El 95% de los camiones vuelve a las carreteras tras el acuerdo alcanzado con el Gobierno español para la subvención de los carburantes y las ayudas financieras

La huelga de camioneros en España, que alcanzó su tercera semana el 28 de marzo, es una de las peores huelgas del sector del transporte del país, con graves interrupciones en las cadenas de suministro nacionales. La huelga fue convocada por la Plataforma Nacional en Defensa del Transporte, una asociación de pequeñas empresas de transporte y camioneros individuales, en protesta por el rápido aumento del coste del gasóleo.

Dimensión política de la huelga

La huelga ha provocado numerosos efectos secundarios, desde piquetes que han causado atascos en las principales carreteras de España hasta escasez de combustible, productos alimenticios, materiales de construcción y componentes de fabricación. Algunos conductores en huelga han sido acusados de agredir a compañeros que no apoyaban el paro. Al parecer, se lanzaron piedras contra los camiones, se pincharon neumáticos y se arrojaron neumáticos ardiendo a una autopista del noroeste de España. La ministra española de Transportes, Raquel Sanchéz, afirmó que un grupo de ultraderechistas estaba "empeñado en chantajear a este país" y el gobierno movilizó a más de 23.000 policías para garantizar el suministro de bienes y servicios esenciales. Los camioneros en huelga negaron los vínculos con la ultraderecha y afirmaron que sólo son "un sector que quiere vivir de su trabajo" y que el coste del combustible les ha dejado en una situación "catastrófica".

Vuelta al trabajo a gran escala

La gravedad de la huelga y su impacto perturbador en las cadenas de suministro llevaron al gobierno español a intervenir y ofrecer un descuento de 20 céntimos por litro en el precio del combustible y una ayuda financiera de 450 millones de euros para el sector. El 25 de marzo se llegó a un acuerdo con el Comité Nacional de Transporte por Carretera y el 95% de los camiones volvieron a las carreteras el 28 de marzo. Sin embargo, la Plataforma Nacional en Defensa del Transporte rechazó el paquete de medidas por considerarlo insuficiente, exigiendo una ley que garantice que sus clientes no puedan obligarles a operar con pérdidas: "El análisis de la situación actual del transporte es que, en estos momentos, estamos peor trabajando que haciendo huelga". La Plataforma insistió en que sus miembros seguirán protestando. Esta semana se han registrado huelgas en Galicia, Asturias, País Vasco y Ciudad Real. El secretario general del poderoso sindicato UGT, Pepe Álvarez, también afirmó que las medidas se quedaban cortas porque el problema no es sólo el precio de los carburantes, sino "otras cuestiones de fondo que hay que solucionar". Sin embargo, dijo que el paquete de medidas daría un respiro al sector.

La congestión en Valencia disminuye

La huelga de camioneros paralizó parcialmente las exportaciones del puerto de Valencia, quinto centro de contenedores de Europa. Como muestra el siguiente gráfico, la huelga también afectó a los tiempos de espera de las exportaciones en Algeciras y Bilbao.

Las tres terminales de Valencia anunciaron el 26 de marzo que sólo admitirían camiones para recoger envases vacíos con destino a las deportaciones o para recuperar contenedores de importación cargados, y dejaron de aceptar contenedores de exportación cargados (excepto los destinados a las Islas Canarias). A partir de entonces, la congestión se agravó notablemente, y el 28 de marzo había 30 buques haciendo cola frente al puerto. Sin embargo, la semana pasada, al finalizar la huelga, las terminales de Valencia ampliaron su horario de funcionamiento a los camiones para aliviar la congestión.

Josh Brazil

Director, Supply Chain Data Insights