La cámara del país neerlandés ha pedido esta semana a su Gobierno que se oponga activamente a la propuesta que podría prohibir cualquier comparación de sostenibilidad entre productos vegetales y animales.
Cuando quedan menos de 24 horas para que el Parlamento Europeo tome una decisión sobre el futuro del etiquetado de los productos de origen vegetal en la región, Upfield y ProVeg, dos agentes de referencia de la alimentación vegetal, vuelven a unir sus fuerzas para pedir al gobierno español que se oponga a la enmienda 171. Esta apelación ya se ha producido en Holanda y la unidad de los países miembros podría suponer que, por fin, se acabe la incertidumbre regulatoria en la región europea.
Y es que, tras conversaciones entre el 21 y el 26 de abril, se prevé que mañana jueves se tome finalmente la decisión a nivel europeo sobre la enmienda que quiere prohibir información clave en el etiquetado de las alternativas vegetales de los productos lácteos como el queso o las leches de origen animal, dificultando así que el consumidor pueda tomar una decisión de compra consciente e informada. Otros aspectos que se verían afectados en caso de no conseguir respaldo de las instituciones serían la huella ambiental de un producto, datos que cada vez interesan cada vez más a los ciudadanos y las marcas productoras que abogan por la transparencia total en el etiquetado.
“Los españoles no se confunden en el supermercado y quieren seguir pudiendo elegir lo que compran. Entre el 70-80% saben diferenciar entre un producto de origen vegetal, como una hamburguesa vegetal o una alternativa vegetal al queso, y un producto de origen animal[1]. Desde Upfield, como parte de la European Alliance for Plant Based Foods y dentro del marco de la estrategia ‘Farm to work’, pedimos al gobierno español que se oponga a esta enmienda para mostrar su apoyo a todas las industrias y seguir contribuyendo a la transición hacia una alimentación, producción y economías más sostenibles”, reivindica Jordi Fábregas, director general de Upfield en España.
En concreto, las alternativas vegetales producen entre 50-90% menos de emisiones de C02 que los productos de origen animal. De hecho, si el conjunto de la sociedad española siguiera una dieta basada en plantas, podríamos ahorrar alrededor de 1,7 billones de litros de agua, 10 millones de hectáreas de tierra y más de 62 millones de toneladas de C02 al año[2].
Consecuencias de la aprobación de la enmienda
En caso de aprobarse, además de cualquier comparación con alimentos de origen animal para referencia del consumidor como “tipo yogur” o “alternativa al queso”, la enmienda 171 prohibiría la inclusión de información ecológica en los envases y los consumidores no podrían saber si un producto tiene menor huella de carbono que otro. Una decisión que va en contra de la tendencia actual de la población, cada vez más preocupada por el medio ambiente y que apuesta por un consumo responsable. De hecho, el 45% de los españoles afirma ser consciente de que con su alimentación puede contribuir a cuidar del planeta, motivo por el cual están reduciendo el consumo de carne y/o lácteos de origen animal para ser más sostenibles.
Además, el Parlamento prohibiría también la inclusión de información sobre salud en el etiquetado, como, por ejemplo, “contiene la mitad de grasa que la crema láctea”. Solo en España, una de cada tres personas son intolerantes a la lactosa, según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, y el aumento de las dietas flexitarianas, vegetarianas y plant-based no hace más que crecer en España.
“Defendemos que los consumidores y consumidoras reciban información inequívoca para realizar compras informadas. Por eso rechazamos la enmienda 171, que daría lugar a una situación paradójica donde un producto de origen vegetal no podría ser etiquetado como ‘sin lactosa’ o ‘cremoso’. La regulación vigente que protege a los lácteos y ya prohíbe el uso de términos como yogur, queso o leche en las alternativas vegetales es suficiente. Añadir nuevas restricciones es desmesurado, una auténtica censura”, apunta Cristina Rodrigo, directora de ProVeg España.
Los españoles sí saben diferenciar lo vegetal de lo animal
Los españoles distinguen perfectamente entre las diferentes alternativas y saben decir si el origen es vegetal o animal. Así lo señala el estudio ‘Nomenclatura de los alimentos de origen vegetal’, llevado a cabo por ProVeg, Upfield, Heura y Oatly, entre más de 3.000 españoles, y que muestra la aceptación y conocimiento de la población sobre los productos vegetales.
Una amplia mayoría de la ciudadanía está informada sobre las alternativas vegetales y solo el 17% afirma que podría confundir términos como leche de soja o una alternativa vegetal al queso con productos animales. Su uso figura en el vocabulario popular y está admitido por la Real Academia Española (RAE), aunque la Unión Europea prohibió su uso en el etiquetado en 2017 alegando confusión. Más del 41% de los españoles desconoce esta prohibición. El estudio pone en evidencia, además, la aceptación de los españoles por los productos vegetales, con cerca del 73% que quiere sean etiquetados en igualdad de condiciones que la carne o los lácteos. Un 93% valora de forma muy positiva el poder contar con más alternativas en los supermercados que den respuesta a los diferentes tipos de alimentación, intolerancias y preferencias de la sociedad actual.




