El sector de Logística y Transporte se configura como el gran motor que hace girar la economía

El Sector de Logística y Transporte genera el 6,9% del PIB español con un volumen de negocio de más de 100.000 millones de euros. Este porcentaje sube al 10% si se añaden las actividades de carácter logístico que llevan a cabo empresas industriales, comerciales y de servicios.

Un sector que actúa como motor de la economía y que reclama profesionales altamente formados y con un fuerte componente tecnológico medioambiental y financiero, según la consultora Catenon, líder en la selección de profesionales cualificados. “España cuenta con una potente red de infraestructuras aéreas, terrestres, ferroviarias y marítimas y destaca por la calidad de los servicios. Dos vectores que favorecen el desarrollo, el crecimiento del sector y de la actividad económica del conjunto del país. Pero también esta experimentado uno de los grandes cambios en el área de la digitalización y el comercio online, especialmente de la última milla, tanto a nivel de consumidor final, como de nuestras empresas, grandes corporaciones y pymes”, señala Nuria Garrido,  responsable de Logística y Transporte en Catenon. “Destaca también -añade Garrido- la alta concentración empresarial,  con alrededor de 218.000 compañías vinculadas al sector”.

Sostenibilidad y automatización

La industria de Logística y Transporte creció un 4,5% en el pasado año, con un aumento del volumen de negocio en todos sus subsectores, según datos de la EPA. Un crecimiento que se ve impulsado por la evolución del sector hacia un servicio cada vez más eficaz y sostenible, gracias a su capacidad de diversificación y personalización.

Según Catenon, las nuevas empresas de Transporte y Logística y también, las tradicionales, deben tomar conciencia de su capacidad para actuar sobre el medio ambiente, para influir de forma positiva en la sociedad con medidas que contribuyan a su desarrollo, con una gestión que respete la normativa, los derechos humanos y, por supuesto, los derechos de las personas que trabajan en ellas.

La automatización de la cadena de suministros, la digitalización, la sostenibilidad y la incorporación de la tecnología han influido de manera positiva en esta tendencia de crecimiento, que se estima que se mantenga en 2023 y también a futuro. “Se espera -señala Nuria Garrido- que en 2030 el incremento de esa automatización de procesos logrará reducir casi a la mitad los costes, mejorar las emisiones de CO2 ajustándolo por encima de los objetivos del Pacto Verde Europeo creado en el 2019. Lo cual supone llegar en el 2030 al menos a un 32% de energías renovables y a una drástica reducción de los gases efecto invernadero. Para ello, se necesita tecnología. Ni el consumidor, ni el mundo empresarial concibe ya contrataciones donde no se pueda conseguir los objetivos de la UE, y esta es una carrera imparable”.

Entre los objetivos de sostenibilidad los actuales planes se desarrollan bajo 8 desafíos: la neutralidad climática para 2050. Reducción de la vulnerabilidad al cambio climático. Progresar en la reducción de la degradación medioambiental y acelerar la economía circular. Contaminación cero. Protección de la biodiversidad. Reducir drásticamente la presión sobre el clima. Y control de los planes de “última milla”.


Desajuste de talento

Para abordar este proceso de evolución y lograr esos objetivos, las empresas de Logística y Transporte mantienen una demanda creciente de profesionales con competencias que no se asociaban tradicionalmente al sector, como la tecnología, la analítica de datos, la sostenibilidad y la ingeniería. A ellas se suman un conjunto de habilidades sociales, donde se priorizan la fiabilidad, la responsabilidad y el compromiso, además de autodisciplina, capacidad de adaptación y   proactividad. “Faltanseñala Garrido- más profesionales para poder conseguir la realidad a la que se tienen que enfrentar el sector. Un dato clave es que su búsqueda ya no está ligada exclusivamente al sector, sino que se buscan perfiles en las empresas claves donde sus profesionales han desarrollado ya planes estratégicos transformadores".

Por tanto, el desajuste de talento es uno de los principales retos a los que se enfrenta la cadena de suministro, en un contexto de gran competencia por los perfiles de oficios, a los que se suman la falta de cultura digital, de formación y desarrollo, lo que exige contar con empresas reclutadoras expertas en el sector, con sólidas relaciones con talento especializado.

A la posición privilegiada de España en el Sur de Europa, donde confluyen las principales rutas de tráfico de mercancías, se añade la ampliación de la Unión Europea (UE) hacia el Este, que   favorece esta posición estratégica con respecto a los flujos comerciales y los centros de redistribución del comercio exterior de la UE y el resto del mundo.

Desde el inicio de la pandemia, los niveles de destrucción de empleo no han dejado de crecer y la mayor parte del trabajo que se genera se está centralizando en sectores como Sanidad o Logística, que se han convertido en un oasis de empleo, que generan importantes oportunidades a nivel de negocio y contrataciones.

Según diferentes estudios, el empleo en Logística aumentó más que la mayoría de las   actividades económicas, convirtiéndose en motor del empleo. “Pensamos que se está produciendo un escenario de competencia. Una lucha sin cuartel en la que sobrevivirán las empresas que mejor se adapten a las novedades tecnológicas, que tengan mayor capacidad para diversificar y singularizar sus servicios y las que dispongan de las plantillas profesionales mejor preparadas para sacar partido a los cambios tecnológicos”, señala Garrido.

El sector reclama directivos que tengan una visión transversal del negocio, con el tipo de talento específico para seguir creciendo. Un desafío donde uno de los mayores retos será fidelizar a las personas más valiosas y necesarias. “Existe un cambio de paradigma -indica la responsable de Logística y Transporte en Catenon - y ahora son las empresas, las que valoran por encima de todo disponer de empleados cualificados. Una tendencia que lleva al employer branding, es decir, a la construcción de una marca empleadora sólida y atractiva que permita atraer y retener a profesionales cualificadas. Los candidatos se están volviendo cada vez más selectivos a la hora de elegir las empresas y los puestos a los que postulan, investigando activamente la reputación de las compañías”.

Inteligencia emocional, resiliencia, capacidad de liderazgo, empatía… son factores clave en cualquier proceso de selección. Ya no basta con un curriculum repleto de cursos y experiencia. Cada vez se da más valor al factor humano de los candidatos, lo que se conoce como habilidades blandas. Buscan candidatos con habilidades transferibles y capacidad para aprender y adaptarse rápidamente a nuevas situaciones. Además, la flexibilidad y la habilidad para trabajar en equipos multidisciplinarios son cada vez más importantes.