Al día

EL PICNIC, OTRO GRAN ALIADO DEL VERANO


Qué metemos en la cesta? En la nuestra mucha tradición: gazpacho, croquetas, filetes empanados, queso, embutidos, tortilla y pan, claro, que el bocata siempre apaña… Y además, solo hemos cocinado un poco, porque seguimos disfrutando del take away y delivery

De hecho, a quienes estén en Málaga les proponemos pasar por Pitaya, recoger su exótica comida y ¡a la playa! Sin duda estaremos un poquito más cerca de Tailandia…

 

En la playa, en la montaña, en el parque de al lado o para la escapada del fin de semana… el plan picnic siempre apetece y además, suele encantar a los más pequeños de la casa. Pero, ¿qué podemos meter en la cesta? Pues ‘lo de siempre’ ¡pero gourmet!

Os proponemos un picnic clásico, con mantel de cuadros, en el que no pueden faltar unos buenos filetes empanados, y como para gustos, colores, nada como entrar en la web de Solobuey (www.solobuey.com) y decidir si vamos a empanar filetes de vaca, de ternera, de cerdo o una clásica pechuga de pollo transformada en lágrimas, fingers, nuggets… Y ya que estamos en su tienda online, podemos pedir alguno de sus quesos, por aquí hemos decidido que el Idiazabal siempre es una buena opción, aunque si nos hacemos con 3 o 4 piezas variadas, tendremos una tabla ideal. *Los pedidos se hacen a través de su web, llegan directos a casa y los portes para las compras superiores a 50 € son gratuitos en toda la Península.  

Para acompañar el queso e ir abriendo el apetito nada como unos buenos ibéricos y los de Jamones Doña Lola (www.jamonesdonalola.com) son una maravilla. Y es que en esta empresa familiar rinden homenaje al cerdo ibérico con piezas únicas como el Lomito de presa ibérica. Por supuesto, tienen una selección de jamón loncheado, salchichón, chorizo y lomo que gustará a grandes y pequeños y es que el embutido siempre triunfa y si está tan bueno como este, más. *Tienen venta online en su web y los portes son gratuitos a cualquier punto del país -con un mínimo de 5 sobres de curados- en un plazo de entre 24 y 72 horas.

En esta ocasión, vamos a llevar también unas croquetas… y no, no nos hemos vuelto locas… -con lo que supone hacerlas-, es que en el congelador tenemos las de Pepe&Cro (www.pepeandcro.com), que llegan a la puerta de casa y tan solo hay que freírlas y echarlas al tupper. Al picnic nos llevamos las más ‘refrescantes’ -hay más de 20 sabores-, y las elegidas son Carabinero con jengibre y lima y Cecina con rúcula… aunque cualquier opción es buena. Son 100% caseras y como todo el mundo que las prueba sabe, ¡no son cualquier croqueta! Y es que José Camacho, al frente de esta deliciosa firma madrileña, tiene una receta infalible: dedicación, cariño, experiencia y una materia prima excepcional. *El pedido se hace en su web, las venden en paquetes de 6 o 14 unidades y las distribuyen en la Comunidad de Madrid y alrededores.

Otro imprescindible… ¡una tortilla! Pero ya que estamos en modo ‘mínimo esfuerzo’, ¿qué tal si encargamos la de Colósimo? (Ortega y Gasset, 67. Madrid. Tel. 91 453 14 25. @restaurantecolosimo). Y es que la que preparan las hermanos Romero -por cierto, #concebollista-, está entre las mejores de Madrid. Nadie se va a quejar de que no la hayamos hecho nosotr@s... Los pedidos pueden hacerse llamando al 91 453 14 25 y hay que encargarla con un mínimo de 2 horas de antelación, sobre todo los fines de semana. Y de la que vamos a por ella, podemos llevarnos también su delicioso Gazpacho, 100% tradicional, ¡que se note la vena del sur!

Si la escapada es un parque o una piscina cerquita de Chamberí también podemos hacernos con una pinsa de El Bacaro de Fabio Gasparini (Hartzenbusch, 9. Tel. 91 445 46 68. www.elbacaroristobar.es) y pedir que nos la lleven. Una delicia a caballo entre una pizza y una focaccia, realizadas de manera artesanal con masa madre, una mezcla de harinas -que permite que aguanten en perfecto estado, es decir, súper crujiente- de maíz, arroz y trigo, aceite de oliva y una fermentación de hasta 72 horas y ¡atención!, porque con la reapertura han ampliado su carta y ahora hay 10 para elegir... Entre sus postres, imprescindible el Tiramisú, ideal para meter en la cesta por su cómodo packaging. *Los pedidos se pueden hacer directamente en su web y pasar a recogerlos o recibirlos a domicilio -tenéis indicados todos los códigos postales a los que llegan y si no siempre quedará Glovo-.

Y no menos importante y siempre necesario, es un buen pan… o muchos, porque los @panesconalma de Grupo Viena (Antoñita Jiménez, 58. Madrid. Tel. 91 560 09 22 / 91 560 00 14) son irresistibles y hay opciones para armonizar con todo lo que va en nuestra cesta: Pan cristal, Torta de AOVE, Hogaza de maíz, Payes, EscandaTodos son artesanos y de masa madre, panes ‘vivos’ que conquistan… Y que Paco Fernández, al frente de la madrileña y centenaria firma, envía a domicilio para compras superiores a 15 €. *Para hacerse con ellos tan solo hay que llamar por teléfono al 91 560 09 22, hacer el pedido y esperarlo en casa o bien recogerlo al día siguiente en la puerta del obrador. Abren de 9:00 a 14:00h.

Para los afortunados que están en Málaga… Pitaya (Compañía, 28. Málaga. Tel. 952 06 46 99. www.pitaya.es), la firma que triunfa en Francia y que ahora lo hace desde el centro histórico de Málaga con sus sabores exóticos, el colorido de sus platos y la magia de sus llamas… ‘como en Bangkok’. Porque este concepto tiene lo más auténtico del street food tailandés y además prima la calidad y lo equilibrado de sus ingredientes naturales, en la medida de lo posible bio y sin gluten. Son platos equilibrados, generosos, sabrosos y perfectos para llevar y disfrutar en cualquier lugar… Ahora mismo solo podemos pensar en estar en la playa, con un clásico Pad Thai; el Nua Kao, un mar y montaña que es todo un símbolo gastronómico en Tailandia -con gambas y ternera con arroz, verduras crujientes y cebolla frita-, alguno de los currys que quitan el sentido e incluso un Vegetarian Thai. A cualquiera se le puede añadir ingredientes o toppings extra y existe la opción de pedirlo en menú con bebida y un postre -también en versión infantil-. Así que… cojamos nuestro Pitaya, sentemos en la playa y a sentirse -con un poco de imaginación, eso sí- en Phi phi Island…