Pago en efectivo o pago electrónico: lo importante es el consumidor

“Los pagos están a la vanguardia de la digitalización de los servicios financieros, y los métodos de pago sin fricción son cruciales para que los empresarios y comerciantes puedan poner en marcha y hacer crecer sus negocios con éxito. COVID-19 ha acelerado la tendencia hacia los pagos sin efectivo y el comercio electrónico y ha aumentado la necesidad de que los comerciantes adopten herramientas omnicanal para aceptar pagos fuera de línea, en línea y basados en el móvil. La adopción de estas herramientas, que requiere una inversión en sistemas informáticos y hardware, supone una carga adicional para los pequeños y medianos minoristas en particular”. Así comienza el Dictamen INT/920 del CESE aprobado hoy, 24 de marzo, como opinión sobre la propuesta lanzada por la Comisión Europea “Una estrategia de pagos para el retail” y cuyo ponente principal ha sido el español Antonio García del Riego, representante de los empleadores españoles en el Comité.

El CESE subraya la necesidad de tener en cuenta que el efectivo sigue siendo el medio de pago preferido por los consumidores para sus transacciones minoristas en los puntos de venta y de persona a persona. El efectivo, así pues, tiene una importancia crucial para la inclusión social y el acceso a los servicios básicos. En este marco, se reconoce la importancia estratégica de los pagos y la necesidad de seguir trabajando para permitir las transacciones de pago en el mercado único utilizando nuevas soluciones paneuropeas.

El CESE pide a la Comisión, entre otras cosas, que priorice las acciones y los esfuerzos ante el elevado número de acciones identificadas en la estrategia de pagos, que reduzca las incertidumbres actuales en cuanto a un modelo de negocio sostenible para los pagos instantáneos y que centre sus esfuerzos en la interoperabilidad entre las soluciones de identificación electrónica existentes y las que están surgiendo. Además, considera prematura cualquier acción legislativa en el ámbito de los instrumentos de pago, ya que piensa que es preferible dejar que los agentes del mercado desarrollen productos adecuados para los clientes.

En definitiva, el CESE pone el foco en el consumidor para facilitarle, de manera segura, el acceso a los bienes de consumo a través del medio de pago de su conveniencia desde la concepción del comercio como un servicio al cliente.