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¿Cómo cuidar tu piel durante la pérdida de peso?

4 claves para evitar una piel flácida y envejecida

Ya llegó el verano y muchas personas se plantean con urgencia el objetivo de implementar una rutina de vida más saludable, con el fin de perder algunos kilos. Lo más fácil de conseguir, pero no lo deseable, es que el cuerpo baje peso a expensas de perder masa muscular o agua; pero, por el contrario, lo más importante es que el peso que perdamos sea gracias a lo que realmente sobra y que no es saludable, que es la grasa y en su lugar aumente la masa muscular.

En este proceso, cuando una persona baja de peso sin cuidar la masa muscular, se ven afectados distintos indicadores de salud, muchos de los cuales están relacionados con la funcionalidad; es decir, con la capacidad de movilidad, la vitalidad, etc., pero también de forma visible se refleja notablemente en la piel.

La piel es el órgano más grande del cuerpo humano y está compuesta principalmente de agua, proteínas (colágeno y elastina) y grasas. Cuando se pierde peso, se produce una reducción en la grasa subcutánea, lo que puede provocar arrugas y piel flácida. Este proceso se conoce como "ptosis cutánea" y se caracteriza por la pérdida de elasticidad y firmeza de la piel. 

Una pérdida acelerada de peso, sin ningún cuidado ni seguimiento en el proceso, puede traer diversas consecuencias, como:  

  • Aparición de estrías: que son marcas lineales en la piel debido a la ruptura del tejido conjunto profundo. En algunos casos, la pérdida de peso puede dejar cicatrices o marcas en la piel, especialmente en aquellos casos en los que la piel se ha estirado significativamente antes de la pérdida de peso.
  • Aparición de celulitis: en España, cerca del 80% de las mujeres reconoce experimentarla1. Se trata de un problema multifactorial, que en algunos casos puede surgir debido a las fluctuaciones de peso causadas por las dietas que no abordan de forma eficaz el tratamiento del exceso de grasa ni permiten mantener los logros a largo plazo.
  • Acelera el envejecimiento de la piel: puede intensificar la aparición de arrugas, piel flácida y provocar una apariencia de envejecimiento prematuro. La pérdida de grasa subcutánea, que actúa como una capa protectora y de soporte para la piel, es crucial para mantener una apariencia firme, juvenil y saludable.

Como parte de ello, pueden aparecer casos de esqueletización facial, también conocida como "aspecto de hundimiento", el cual surge cuando se pierde volumen en las mejillas y en la zona del hueso malar, lo que da como resultado una apariencia más prominente de las estructuras faciales.

La preservación de la masa muscular y la adecuada ingesta de proteína desempeñan un papel crucial en la pérdida de peso de calidad y en mantener una apariencia saludable de la piel. En los últimos años, diversos estudios científicos han demostrado que una dieta cetogénica baja en grasas, combinada con actividad física y supervisión médica, es eficaz en este sentido.

Al reducir la ingesta de carbohidratos, esto permite al cuerpo utilizar sus reservas de grasa como fuente de energía, lo que resulta en una pérdida de peso basada principalmente en grasa, sin afectar a la masa muscular.

Desde PronoKal®, marca dedicada a la mejora de la salud y el bienestar de las personas a través de la pérdida y el mantenimiento del peso, comparten 4 puntos claves para cuidar y proteger tu piel en el proceso de perder peso:

Practica ejercicios de fortalecimiento muscular: La evidencia científica ha demostrado que la pérdida de grasa se logra de forma más eficaz practicando ejercicios de fuerza sencillos y seguros que involucren grandes grupos musculares, como piernas o espalda, ya que estos, además de lograr una disminución de grasa por su efecto de elevación del metabolismo, permiten preservar la masa muscular.

Para Felipe Isidro, Responsable del Área de Actividad Física de PronoKal: “Si alternamos de forma adecuada los ejercicios de fuerza con otros más de estilo aeróbico o cardiovascular, esto nos permitirá reducir la probabilidad de recuperar el peso perdido, una vez se finalice el tratamiento. Asimismo, está comprobado que los ejercicios de fortalecimiento muscular ayudan a prevenir la pérdida de músculo y mejoran la apariencia de la piel”.

Prioriza un plan alimentario con la ingesta adecuada de proteína al día: Según un estudio realizado por el Journal of Obesity and Metabolic Syndrome, se encontró que una dieta que incluya la suficiente cantidad de proteína ayuda a preservar la masa muscular y la función hepática durante la pérdida de peso.

Hay una amplia variedad de alimentos que puedes incluir. Desde fuentes de proteína animal como carnes magras, pollo, pavo, pescados, mariscos; así como productos lácteos bajos en grasa, como yogur griego, queso cottage y leche. Asimismo, los huevos son una excelente fuente de proteína y un alimento muy versátil en cualquier plato. También puedes obtener proteínas de fuentes vegetales, como las legumbres (lentejas, garbanzos, alubias), tofu o el tempeh.

Otro aliado poderoso es el Omega-3, conocido por sus numerosos beneficios para la salud, incluyendo la pérdida de peso. Entre sus principales ventajas, los alimentos o la suplementación -si es necesaria- con Omega-3 mejoran la sensibilidad a la insulina, lo que ayuda al cuerpo a utilizar mejor la glucosa y así reducir la resistencia a la insulina; también disminuye la retención de líquidos y ayuda a mantener la masa muscular durante la pérdida de peso, lo que contribuye a una composición corporal más saludable.

  1. Hidrátate siempre: beber suficiente agua es fundamental para mantener la piel hidratada desde el interior. La hidratación ayuda a mantener la elasticidad de la piel y a prevenir la sequedad que puede surgir durante la pérdida de peso.
  2. Sigue una rutina saludable: dentro de tu día a día, hay pequeñas acciones que puedes incorporar para mejorar tu salud y bienestar. Comienza con una buena rutina de sueño, ya que un descanso adecuado ayuda a regular las hormonas del apetito, lo que favorece la pérdida de peso y mejora la regeneración celular de la piel. Además, un buen sueño contribuye a la reducción del estrés, beneficiando tanto tu salud mental como física.