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Centenares de empresas y miles de ciudadanos piden a la UE el freno a la enmienda que atenta contra los derechos del consumidor

A punto de celebrarse el Día Mundial de los Derechos del Consumidor, representantes de la industria alimentaria han remitido una carta conjunta a la Comisión Europea y a los Estados miembros, instándoles a que se opongan a la enmienda 171, aprobada el pasado 23 de octubre en el Parlamento Europeo y aún pendiente de ser refrendada. Esta enmienda pretende ampliar las restricciones existentes en torno a la comercialización de productos vegetales, incluyendo la prohibición de frases como “no contiene leche”, “cremoso” o cualquier tipo de ‘evocación’ a los lácteos de origen animal. Es decir, una norma que impediría a los/as consumidores/as obtener los datos necesarios para realizar una compra informada.

Un total de 94 organizaciones, entre las que se encuentran ProVeg Internacional y grandes compañías como Alpro, Unilever, Ikea, Oatly y Upfield, firman una carta conjunta que se ha remitido en nombre de la Alianza Europea por los Alimentos Vegetales (EAFP, en sus siglas en inglés), institución de la que ProVeg es miembro fundador junto a otras ONG, el sector privado y la comunidad científica.

En esta se pide que rechacen las restricciones sobre las alternativas vegetales a los lácteos ya que dificultaría a los/as consumidores/as la toma de decisiones alimentarias informadas en función de sus necesidades y que, además, serían contrarias al compromiso de la UE de promover dietas más basadas en plantas como parte de su estrategia de sostenibilidad alimentaria.

A su vez, ProVeg ha lanzado una petición, con la colaboración de Upfield y Oatly, contra la citada enmienda, que hasta ahora ha recogido más de 360.000 firmas pidiendo directamente a la Comisión Europea que rechace la enmienda 171.

El principal argumento para la defensa de la enmienda 171 es que las alternativas vegetales confunden a los/as consumidores/as, sin embargo, el estudio Percepción de nomenclatura de los alimentos de origen vegetal, llevado a cabo entre más de 3.000 españoles/as, demuestra que los consumidores/as no están confundidos/as y saben diferenciar un producto vegetal de uno de origen animal.

El Parlamento, la Comisión y el Consejo Europeo tienen previsto debatir a finales de marzo esta prohibición que afecta al uso de frases como "alternativa al yogur", "adecuado para personas con intolerancia a la lactosa", o palabras como “mantecoso”, en las descripciones de los productos alternativos a los lácteos hechos a base de plantas.

Esa prohibición afectaría de manera negativa a los productores y distribuidores de alternativas vegetales, ya que verían limitada  la información que pueden ofrecer en los envases y la publicidad de las alternativas vegetales a los lácteos. Esta norma también dificultaría que se mostrara información dietética y de salud necesaria para la toma de decisiones de compra por parte de los/as consumidores/as. Incluso podría significar la prohibición de formatos de envasado reconocidos, representaciones de productos e información sobre beneficios ambientales comparativos del tipo "la mitad de las emisiones de carbono de la mantequilla".

El uso de términos lácteos ya está estrictamente regulado en la normativa comunitaria, lo que hace que las nuevas medidas adicionales no solo sean innecesarias sino excesivas y contraproducentes, según sostiene la EAFP. Es más, dentro de la propia industria láctea tradicional tampoco se ve con buenos ojos la puesta en marcha de restricciones tan severas: "La enmienda [171] no es necesaria. Lo que tenemos actualmente es suficiente y funciona bien", afirma el CEO de la mayor cooperativa láctea austriaca, Berglandmilch.

“Si se termina adoptando la enmienda 171, que es un claro intento de censura hacia el sector plant-based, no solo se restringiría el derecho los/as consumidoras a saber qué están comprando, sino que Europa estaría situándose directamente en contra de la sostenibilidad y de su propio Pacto Verde", sostiene Cristina Rodrigo, directora de Proveg España.

 

Motivos contundentes contra la enmienda

En la carta, las 94 organizaciones piden a la Comisión Europea y a los Estados miembros que se opongan a la enmienda 171 por diferentes razones, entre las que se encuentran:

  • La enmienda 171 va en contra de ofrecer una información consciente y transparente a los/as consumidores/as. Los/as consumidores/as confían en frases como “alternativa vegetal al yogur”, “adecuado para personas con intolerancia a la lactosa” o “menos emisiones de CO2 que la mantequilla” para evaluar y elegir productos alimentarios más adecuados a sus necesidades (atendiendo, por ejemplo, a sus preferencias dietéticas, de salud o preocupaciones éticas).
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  • El actual marco regulador de la UE, que está en vigor desde hace más de 30 años, ya protege el uso de las denominaciones lácteas. De hecho, el etiquetado de un producto como "leche de soja" o "queso vegano" ya está prohibido. Por ello, las organizaciones firmantes consideran que la enmienda 171 supone una regulación excesiva y extrema.
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  • Los alimentos vegetales ofrecen a los agricultores la posibilidad de diversificar sus cultivos, en consonancia con la petición del Consejo Europeo a favor de una estrategia de transición proteica en la UE que fomente la producción de proteínas vegetales. Las empresas de alimentación también están ampliando su cartera con productos vegetales, contribuyendo activamente a abordar la crisis climática. Impulsado por el aumento de la demanda de los/as consumidores/as, se prevé que el sector se convierta en un mercado de 7.500 millones de euros para 2025. La enmienda 171 limitaría en gran medida el desarrollo de la cadena de suministro de alimentos vegetales y entraría en contradicción las ambiciones de la UE.
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  • La transición hacia dietas basadas en plantas es un requisito previo para construir sistemas alimentarios sostenibles: el último informe de Chatham House identifica un aumento de las dietas basadas en plantas entre los cambios clave necesarios para alcanzar sistemas alimentarios que apoyen la biodiversidad. Al evitar que exista una información clara para los/as consumidores/as sobre las alternativas vegetales a los lácteos, la enmienda 171 pondría en peligro los objetivos de sostenibilidad recogidos en la estrategia “De la granja a la Mesa” de la UE y los compromisos climáticos de los Estados miembros alcanzados en el Acuerdo de París.

 

“Los consumidores deben poder tomar decisiones alimentarias informadas -opina Siska Pottie, secretaria general de la EAFP-. El marco regulatorio actual ya legisla estrictamente el uso de términos lácteos. No hay necesidad ni justificación de imponer restricciones de comunicación adicionales, que limitarían aún más la información hacia los/as consumidores/as y el acceso a los alimentos vegetales. A la luz de la creciente evidencia científica sobre los beneficios para la salud y el medio ambiente de avanzar hacia dietas más basadas en plantas, pedimos a la Comisión Europea y a los Estados miembros que estén a la altura de sus objetivos y ambiciones de sostenibilidad al oponerse a la enmienda 171 y creen un campo de juego en igualdad de condiciones para los alimentos de origen vegetal”.