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Un análisis de McKinsey destaca el potencial de España para convertirse en un destino turístico de elección sostenible

La sostenibilidad está ganando fuerza como una de las palancas de crecimiento del turismo y se convierte en factor clave de la motivación de los propios viajeros a la hora de elegir destino ya sea vacacional o en desplazamientos de corta distancia. De hecho, según los datos de la plataforma Booking.com, más del 70% de los turistas globales tienen la intención de viajar de manera más sostenible durante el próximo año, y el 35% ve en los esfuerzos de sostenibilidad de los proveedores de alojamiento y transporte un factor importante a la hora de tomar decisiones en su reserva. En este contexto, McKinsey & Company ha publicado un análisis exhaustivo que resalta el camino hacia la excelencia en sostenibilidad para el turismo español. Según este análisis, España cuenta con un gran potencial para convertirse en un destino turístico de elección sostenible para los viajeros concienciados en la materia. La consultora hace hincapié en la importancia de adoptar prácticas responsables y medidas transformadoras para asegurar el éxito en este sector.

El análisis destaca que el crecimiento exponencial del turismo sostenible a nivel mundial en los últimos años, brinda a España la oportunidad de capitalizar esta tendencia. Los viajeros están mostrando un creciente interés en experiencias auténticas y respetuosas con el medio ambiente, lo que abre un mercado prometedor para el turismo sostenible en España.

Para Javier Caballero, socio de McKinsey & Company que lidera el sector de Transporte, Viajes y Turismo, “España tiene todas las condiciones para convertirse en un destino turístico sostenible de referencia a nivel mundial. Contamos con una amplia y diversa oferta de patrimonio cultural y natural, desde nuestras playas hasta nuestros lugares históricos y paisajes únicos. La sostenibilidad puede ser el factor diferenciador que impulse la elección de los conocidos como viajeros responsables”.

Además de los beneficios medioambientales, el análisis de McKinsey destaca que la sostenibilidad también puede impulsar la economía. Adoptar prácticas sostenibles en el sector turístico puede generar oportunidades de empleo, fomentar la innovación y atraer inversiones a largo plazo. Y es que España tiene el potencial de convertirse en un líder en turismo sostenible, lo que generaría beneficios económicos significativos para el país.

El turismo sostenible no solo tiene un impacto positivo en la conservación del medio ambiente, sino que también representa una gran oportunidad económica para España. La inversión en infraestructuras sostenibles, la promoción de la cultura local y el compromiso con prácticas responsables pueden generar empleo y estimular el desarrollo económico de las regiones más turísticas”, señala Caballero.

El camino de España hacia un destino de elección sostenible

Para lograr la meta de convertirse en un destino turístico de elección sostenible, el análisis de McKinsey resalta la necesidad de tomar medidas concretas. Una de las recomendaciones de la consultora incluye la importancia de establecer colaboraciones sólidas entre el sector público y privado para impulsar la sostenibilidad en el turismo.

Además, según McKinsey es fundamental definir una estrategia que incluya el establecimiento de iniciativas para abordar cuestiones específicas como la descarbonización, el uso del agua o la gestión de los desechos, así como la fijación de objetivos y acciones prácticas para alcanzarlos. Y pone de ejemplo Costa Rica, donde se ha prohibido el plástico de un solo uso en parques nacionales, reservas naturales y monumentos nacionales.

Del mismo modo, la consultora destaca la necesidad de establecer criterios estándar para todo el sector, como por ejemplo la inclusión de criterios de sostenibilidad obligatorios en el sistema de calificación de estrellas de hoteles para alinear las motivaciones de los propietarios y operadores de hoteles.

Asimismo, el análisis sostiene que es importante proporcionar a las compañías tanto pautas concretas como el soporte necesario para alcanzar los objetivos en materia de sostenibilidad, adoptándose medidas para acabar con las lagunas sobre el conocimiento en sostenibilidad y conseguir financiación a nivel gubernamental o de asociación sectorial. Para ello, los programas de financiación, los esquemas de incentivos o los instrumentos financieros pueden acelerar la adopción de soluciones sostenibles, especialmente para las empresas más pequeñas.

Para Javier Caballero, “tomar medidas requiere tiempo, recursos e inversiones. Los hoteles o negocios de turismo individuales pueden tener pocos incentivos para redefinir las ofertas básicas o invertir en infraestructura para demostrar que la sostenibilidad es importante para ellos. Sin embargo, las empresas que comienzan a diferenciarse pueden obtener beneficios. Muchos destinos ya ofrecen ejemplos de cómo las ofertas sostenibles pueden convertirse en la mejor tarjeta de visita para los visitantes, y obtienen reconocimiento y prestigio internacional”.

Estrategia de Turismo Sostenible 2030

Antes de la pandemia, España fue el segundo destino turístico más grande del mundo, atrayendo a 84 millones de visitantes en 2019 que generaron más de 92.000 millones de euros en ingresos. Las cifras de visitantes que cada año recibe España han hecho que desde el Gobierno se desarrolle una Estrategia de Turismo Sostenible 2030, una agenda nacional para ayudar al sector turístico a abordar los retos a medio y largo plazo, incluyendo la sostenibilidad socioeconómica y ambiental.

El análisis de McKinsey sostiene que, aunque esta estrategia nacional de sostenibilidad está en marcha, existen mecanismos limitados para ayudar a las pequeñas empresas a participar y contribuir. Esto es particularmente desafiante, ya que las pymes constituyen la gran mayoría de las empresas del sector turístico español.

Y, muy frecuentemente, los objetivos y metas de las pequeñas y medianas empresas son menos ambiciosos en comparación con los objetivos de los grandes actores internacionales, presumiblemente porque los beneficios económicos de tales acciones no son claros, o pueden temer desventajas como mayores costes. Por ejemplo, si bien muchas de las principales cadenas españolas tienen objetivos muy ambiciosos y son pioneros en lanzar iniciativas de turismo sostenible, varias cadenas hoteleras españolas de menor tamaño, sólo se han comprometido a reducir sus emisiones entre un 20 y un 35%, con plazos que van de 2030 a 2035, mientras que las grandes marcas internacionales se han comprometido a alcanzar el cero neto para 2050 y han implementado medidas estrictas para lograrlo.

El sector turístico español tiene la oportunidad de seguir desarrollando los esfuerzos de sostenibilidad existentes, protegiendo así el futuro del sector. Un foco sectorial en la sostenibilidad ambiental y social también puede ser un diferenciador clave y atraer a los visitantes que buscan viajar con mayor responsabilidad. Además, todos los interesados podrían beneficiarse si las iniciativas existentes y las nuevas inversiones se volvieran más visibles y atractivas para los turistas”, concluye Caballero.